Salvaguardar la paz, con todo y estrés Parte 1

Por Juan José Alonso Llera

“Cuando no podemos cambiar la situación a la

que nos enfrentamos, el reto consiste en cambiarnos

a nosotros mismos”: Viktor Frankl

 

En estos días de mucha volatilidad financiera; que si el dólar, que si los chinos, que si Grecia, que si no te alcanza y un sinnúmero de preocupaciones. Abonándole a esto la burla de EPN sobre todos los Mexicanos, pidiendo falsas disculpas, cuando su empleado lo declaró guapo e inocente de todas las imputaciones del mundo. Don Beltrone tomando las riendas del PRI, lo cual en un arranque de paternidad puede poner a Chris López como candidato a la presidencia de mi querida Tijuana (Dios nos ampare); por otro lado en el país de al lado, Donald Trump a la cabeza en las encuestas corriendo a Jorge Ramos, reafirmando el discurso racista y xenófobo; culminando con la cerecita del pastel, estos días Osorio Chong dice que los niveles de violencia han bajado y el único caso complicado que el gobierno ha aclarado de forma contundente es el de los calcetines de Don Gavioto.

¿Cómo sortear este patético escenario y seguir adelante?, les comparto algunas ideas para no enloquecer, que provienen de una psiquiatra amiga mía (Marian Rojas Estapé).

Lo primero es recuperar la paz interior y aquí van los pasos para conseguirlo:

1. Crea un espacio de calma, aprende a practicar la relajación o la meditación. Cuando notes angustia, dirige tu mente hacia ese lugar. Se activarán las coordenadas de la paz interior. Dedica un rato del día al silencio. Dice un proverbio africano “si no tienes al enemigo dentro, los enemigos de fuera no podrán herirte“.

2. Practica el sentido del humor. Una carcajada de vez en cuando destensa y facilita las cosas. El sentido del humor es patrimonio de los inteligentes. El psiquiatra William Fry asegura que tres minutos de risa plena equivalen, en beneficios para la salud, a diez minutos agotadores de aérobic. No tengas miedo ni pena de soltar la carcajada plena, total con los políticos mexicanos es muy fácil.

3. Perdona inmediatamente. Un corazón resentido no puede ser feliz. No olvidemos que sufre más el que no perdona que el que no es perdonado. Como decía Calderón de la Barca: “vencer y perdonar es vencer dos veces“.

4. Usa tu memoria para traer recuerdos positivos de tu vida. Está demostrado científicamente que recordar momentos buenos previene la depresión. Es un gran paso comenzar educando la mirada, valorando todo lo bueno que te rodea. Vigila los pensamientos negativos. No olvides que el 90 % de las cosas que nos preocupan nunca jamás suceden. Gran parte del estrés y de las molestias físicas tiene su origen en la mente más que en el cuerpo. Diría mi madre: “No veas moros con tranchete”.

5. Reconoce tus personas vitamina. Con estar un rato con ellas, una sensación de alegría y paz invade el alma. Son personas agradables, amables que nos quieren y tratan bien y nos comprenden sin juzgar. Este punto para hacer justicia se los dedico a mis amigos “Los Nobles”, que cada mes que comemos juntos, derrochamos varias horas de carcajadas y buena vibra, riéndonos unos con otros y unos de otros (con harto cariño).

He llegado justo a la mitad de este mensaje, hay que cortar para no hacer enojar a mi editor, así que la siguiente semana, la segunda parte de este pacificador escrito.

 

*Profesor de posgrado de CETYS universidad e IPADE Business School, jjalonso@hotmail.com