Salud mental por encima de incremento salarial

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

A partir del inicio de la vigencia de la NOM-035 cada vez más empresas han tomado medidas para disminuir los riesgos de factores psicosociales. Estos van desde capacitar a sus responsables de área para ejercer un mejor liderazgo y fomentar un ambiente laboral más armonioso, hasta proveer de medios para que sus colaboradores reciban apoyo psicológico cuando se requiera.

Desafortunadamente, aunque cada vez son más las empresas con un enfoque genuino en esta materia, siguen sin ser las suficientes, ya que de acuerdo con el estudio People Risk conducido por MARSH, más del 40% de los colaboradores tomados en consideración preferirían mayores beneficios que contribuyan al cuidado de su salud mental que incluso un incremento salarial. Este porcentaje es mayor al de una medición atrás.

Podría de primera instancia sorprender que un colaborador prefiera beneficios asociados a la salud mental en lugar de incrementar su ingreso económico. Lo cierto es, que aproximadamente un 50% de las empresas que integraron el estudio realizado por MARSH están abordando el tema de riesgos psicosociales. No es un porcentaje optimo, ya que sigue estando muy por detrás del promedio mundial de un 70%. Sin embargo, ese 50% ha sido un referente para los colaboradores de organizaciones que aún no han tomado en consideración este tema que afecta a cada vez más personas.

Para nadie es un tema de discusión que si alguien tiene un dolor de muela se le recomiende ir al dentista, o si se fracturó un hueso se le recomiende acudir a un médico de manera inmediata. Sin embargo, si alguien pasa por alguna dificultad relacionada con la salud mental, se le etiqueta como alguien problemático o, en el mejor de los casos se le dice que “le eche ganas”. Lo anterior es tan absurdo como decirle a que se fracturó un hueso que cambiando su actitud se va a reestablecer su salud física o, simplemente echándole ganas y demostrando que puede.

Afortunadamente, entre una conciencia cada mayor en cada vez más gente sobre el cuidado de la salud mental, el quitar el estigma de que se va al psicólogo sólo cuando estás “loco”, combinado con el hecho de el número de empresas que abordan el tema de manera proactiva, ha impulsado que entre los trabajadores haya una expectativa de beneficios que atiendan esta necesidad. Ya no se ve como un lujo, sino al mismo nivel que la salud física: una necesidad básica que debe ser satisfecha.

Hasta hace menos de un año en México la única enfermedad mental reconocida como de trabajo era la neurosis. Recientemente se incluyó la clasificación de trastornos mentales, entre los que están el estrés, la depresión, ansiedad y trastorno no orgánico del ciclo del sueño. Lo cual hace posible calificar estos padecimientos como enfermedad de trabajo entendiendo que pudieron haber sido detonados por riesgos psicosociales.

La misma NOM-035 establece desde 2018 que una jornada laboral extensa, sobrecargas de responsabilidades, así como estilo de liderazgo abrasivos, son las condiciones adecuadas para el desarrollo de trastornos de esta naturaleza.

Si las estadísticas y los estudios conducidos por firmas importantes especializadas en la materia nos indican que el colaborador hoy en día le está dando más peso al bienestar en salud mental, esto da una gran pista por donde está el rumbo hacia la atracción y retención de talento. En acciones preventivas para un ambiente de trabajo libre de riesgo psicosociales y en ofrecer los mecanismos de atención cuando estos se hagan presentes.