¿Sabes pelear?

Por Maru Lozano Carbonell

“No puedo cambiar la dirección del viento, pero sí ajustar mis velas para llegar siempre a mi destino”. Esto nos lo dijo el filósofo, escritor británico y premio Nobel de literatura, Bertrand Russell.

¡Ah! entonces hay que saber sortear la dificultad ¿no? Nos la pasamos peleando y cuando en medio de la trifulca decimos cosas feas, hacemos surcos profundos en el otro, en nosotros mismos y luego no podemos con el remordimiento.

Es obvio que la pareja se va a defender y es obvio que tú te vas a defender. Solo que si agarra cada quién de su cuerda entonces los dos caerán tarde o temprano, el momento será lastimoso y difícil de superar porque ahora, ¿quién levanta a quién?

Hay que partir de la base de que ninguno de los dos es igual, ni se parecen, habrá necesidades similares, pero eso es todo. Entonces en lugar de pelear y sostener mi postura, ¿qué actitudes fomentan el que yo le desagrade a mi pareja? Ahorita a lo mejor piensas, “yo soy re-bueno, él o ella es el que me hace tal o cual cosa…”. Es obvio que si hablamos de violencia extrema y cosas delicadísimas, pues ni vuelta de hoja, ¡a volar! Pero si hablamos de algo que vale la pena perseguir, pues unos tips de cómo luchar no caen nada mal.

Elige un sitio donde se vean a los ojos y por supuesto, ya después de que el enojo haya bajado, elige el momento oportuno.

Primero, hay que discutir los puntos que unen, no los que dividen expresando lo que sientes. Todo en primera persona.

Segundo, hay que resaltar las cualidades, sin ironía: “eres re-bueno para flojear, eres increíblemente hábil para mentir, etc.” Hacerlo asertivamente favorece que se desvanezcan los defectos y se pueda hablar. Califica, no descalifiques.

Tercero, pelear los dos, no incluir opiniones, voces o hechos de terceros. Simplemente hablar de las actitudes que tú y tu pareja tuvieron. Reconoce y de ser necesario, discúlpate.

Cuarto, no prometas con terminar, con traicionar, con vengarte, con cambiar, con dejar de querer, con tirar la toalla y demás. Si eso vas a hacer, entonces hablamos de un tema que se termina y que no valía la pena discutir. Pero si es discutible entonces no adquieras conductas a modo de castigo para ambos. Eso no sirve.

Quinto, las lesiones físicas o emocionales dejan huella, mejor aléjate un tanto y evítalas si es que deseas seguir con tu relación.

Sexto, cada asunto con el que no estemos conformes hay que ventilarlo, pelotearlo y agotarlo hasta que salga por completo ¡en ese momento! y así dejar de guardar basura que nada más contamina y hace que todo se eche a perder.

Séptimo, discute los asuntos de uno en uno. Cada cosita, una ocasión. ¿O es junta extraordinaria en donde se depuran todos los pendientes?

Octavo, recuerda que con sus defectos se agrandan los tuyos y viceversa ¡no dejes que eso suceda!

Noveno, quiérete a través del otro ¡ya no te hagas daño! La comunicación no fluye si no se acompaña del correlato emocional.

Décimo, Dios nos envió con un único fin: ¡ser felices! ¿Cómo te ayudas a cumplir con eso?

Teniendo siempre en mente “¿qué haría el amor en este momento?”, ahora sí, ¡ponte a pelear!