Saber pensar: Filosofía para Niños y Jóvenes.

Por Gustavo Fernández de león

Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso.

Confucio

Nuestra educación tradicionalmente busca transmitir los conocimientos del profesor o del libro al alumno. Desde la creación de la escuela como la conocemos hoy, a principios del siglo pasado, se perseguía el objetivo de alfabetizar, primero, y de enseñar conocimientos a los alumnos una vez que saben leer y escribir.

Esto se ha arraigado tanto en la tradición escolar que no ha sido posible transformar, en la realidad, la educación tradicional a la educación por competencias que pretende formar y evaluar no sólo en los conocimientos sino también en las habilidades y las actitudes.

En columnas anteriores les he compartido la importancia de desarrollar habilidades técnicas, o sea “saber hacer” y lo que el Modelo Mexicano de Formación Dual viene a fortalecer la formación práctica de los bachilleres profesionales técnicos.

Más allá de “saber” y de “saber hacer”, existe un elemento más profundo: “saber pensar”.

Saber pensar se escucha sencillo, sin embargo requiere de un proceso que desde pequeños tenemos que desarrollar para lograr un pensamiento correcto.

Filosofía para Niños y Jóvenes es un programa que aporta a la educación pero también a la sociedad ya que busca “formar ciudadanos más incluyentes y menos nocivos para el planeta”.

Hoy en México sólo existe la Federación Mexicana de Filosofía para Niños que preside Leslie Cázares Aponte con quien tuve la oportunidad de compartir una tarde en la ciudad de León, Guanajuato, donde hoy desarrolla en los alumnos del Colegio Monclaire, desde preescolar hasta bachillerato, el pensamiento crítico, el pensamiento creativo, el pensamiento cuidadoso y el pensamiento colaborativo.

Matthew Lipman es el iniciador de Filosofía para Niños en Estados Unidos a finales de los años sesenta y busca conseguir sociedades verdaderamente libres y solidarias a través de tener personas capaces de pensar por sí mismas en el marco de un proceso solidario y cooperativo de discusión.

Este programa está diseñado para insertarlo en la currícula escolar y requiere una profunda capacitación de todo el personal de la escuela, desde los directivos hasta los auxiliares además del compromiso de los padres de familia.

Además de aplicarse de manera transversal en todas las materias o asignaturas, en Filosofía para Niños y Jóvenes se establecen comunidades de indagación en la que los alumnos, guiados por un docente facilitador, se cuestionan todo tipo de razonamientos detonados por un cuento o por algún acontecimiento de la vida real. La clase de Filosofía se da en un entorno de armonía en la que todos los alumnos participan y  todas las respuestas son válidas.

En una escuela con Filosofía para Niños no existen las expresiones tradicionales “porque así lo digo”, “esta es la única respuesta correcta”, “lo que dices está mal”.

Hoy más que nunca en México requerimos ciudadanos pensantes, críticos pero responsables. Si no empezamos a enseñar a pensar a nuestras nuevas generaciones, estamos condenados a no transformar nuestro país como se ha venido planteando durante las últimas décadas.