Sábado de 7 días

Por Ana Celia Pérez Jiménez

No sé bien si el cansancio sea por la repetición de tanto, por el sobre uso del tiempo o la absorción de tanto.

En estos últimos días tan cambiantes y de tantos titulares, porque al parecer todo es así de importante, no encuentro, como esa avestruz, donde esconder mi cabeza y estoy como una antena recibiendo mucho y me saturo.

No siempre me doy cuenta de esto, casi siempre lo hago en retrospectiva, cuando me estoy dando un baño o como ahora que tengo y debo estar en la cama forzosamente, y está bien, no lo digo en como una queja, solo que de esta posición tan pasiva y “recuperante” me caen como dicen “tantos veintes” y quisiera comenzar de nuevo un diario y escribirlo todo o tal vez comenzar anotaciones para hacer un libro, pero luego como casi siempre me gana la almohada y sus extendidos brazos y promesas y caigo dormida.

Pero desde mi ventana y desde lo horizontal de mi cuerpo puedo sentir cómo dreno tanto que no es mío, sí me afecta pero no miro, y conforme me voy recuperando voy drenando todo eso que no me compete en una fiebre que quiera matar lo malo, y como esa fiebre que ya lo está haciendo.

Tengo tiempo que he sabido que el único y mejor enfoque en todo debe ser y es en mí, desde mi cambio cambia todo y tal vez un día el mundo, pero de eso no estoy tan segura, lo único que me queda es eso intentarlo y ser lo mejor que pueda mientras estoy presente y consciente de ello.

Ahora descanso porque cargó el virus de moda, al parecer ni en eso me quería quedar atrás, pero al mismo tiempo aprovecho para descansar mi mente, mi cuerpo y desfragmentar tantas cosas que he traído dentro, para estar recuperada en tantos sentidos.

Me siento más fuerte desde adentro pero todavía no llega hasta fuera, la claridad se va dando como cuando sale el sol y la neblina sede, así todo, así quiero imaginar y esperar. Hay que quitarse uno la fatiga entonces de vivir en el tumulto, entre la catástrofe y tanto, como libros que nos caen de un segundo piso, descansar para recobrar fuerzas por uno mismo y nadie más, esto último es un decir.