Rumbos aventureros

Por El Recomendador

Resulta complicado para quienes queremos descansar del trabajo, elegir una buena serie. Como don Alonso Quijano, el bueno, podemos volvernos locos de tanto leer extravagancias. Para planchar un poco el camino, para no consumir productos decepcionantes, este Recomendador pone dos ejemplos de por donde se hace correr actualmente a las aventuras. Son muy pocas las series de calidad que se nos ofrecen. No abunda la calidad creativa ni artística. Es la explotación del sensacionalismo, de la pornografía, y de la violencia el recurso fácil de explotar la ganancia fácil, lo que predomina en muchas ofertas de hoy. Pero quiero referirme a dos constantes que se me han presentado últimamente en la manera de contar aventuras: la primera plagada de inverosimilitud y de infantilismo; y, la segunda, que no acierta a relatar algo coherente en relación con lo que cabría esperar de la justicia, de los tribunales y de las condenas penales:

1.- Perdidos en el espacio. Serie que retoma un argumento de los sesentas muy criticado por su simplismo y que Wikipedia sintetiza así: “En el año 2046 despega la nave espacial Resolute con la familia Robinson a bordo en una misión de colonización en otros planetas. …La tripulación acaba estrellándose en un planeta desconocido. A años luz de su destino previsto, los Robinson y otros colonos abandonados con ellos, luchan contra un extraño nuevo ambiente alienígena, mientras intentan abandonar un planeta”. Para los niños se presenta una tierna y confusa relación de un niño con un robot al que adora junto con la presencia de varios animales y robots malos. Para entrever la serie un desenlace, si es que lo hay, que habría que esperar una 2da temporada. Lo destacable en esta serie que parece dirigirse a todas las familias que soporten relatos absurdos. Los argumentistas parece que nunca se atragantan con el engrudo de un absurdo que no pega los pedazos de una fantasía que en vez de humanidad inteligente se desenvuelve a base de contradicciones.

2.- Manhunt, Unabomber. Narra una historia tomada de la realidad de cómo fue la casa de Ted Kaczynski, un hombre que aterrorizó a nuestros vecinos del norte, enviando por correo cartas bomba entre los años ochenta y noventa del siglo pasado. Era un revolucionario reformador de nuestra enferma civilización que quería que le hicieran caso y publicara un gran diario sus propuestas de un cambio radical de vida. Por medio de muy ingeniosas deducciones un hábil criminólogo logra encontrar su identidad y conseguir su aprehensión y castigo con varias penas perpetuas superpuestas. Presentan un proceso en que la justicia norteamericana resulta bastante cruel, indiferente tramposa para castigar así al que resultó el autor de bombazos que dañaron a muchas personas a quien, por cierto, le adjudican un altísimo cociente intelectual. Esta 2da serie nos permite contrastar otro rumbo en las aventuras: cuando se acepta torcer los valores humanos más altos y que hoy están en crisis, como el sistema judicial que imparte justicia y la manera de castigar los delitos y de purgar condenas penitenciarias.

Ambos relatos de aventuras pueden bajarse en Netflix.