Por Dante Lazcano
Hace un año, cuando mis beloved Chargers, con prácticamente el mismo equipo, tuvieron un inicio de temporada casi soñado de 3-0, además de súper emocionarnos, la ilusión creció a tal grado que hacíamos al equipo jugando en febrero en San Francisco el Super Bowl.
365 días después, con prácticamente el mismo grupo de jugadores, mis beloved Chargers están con marca de 0-2 y con todos los pronósticos en contra, principalmente porque de los siguientes cuatro encuentros que vienen tres serán en calidad de visitante, y para hacer más preocupante esto, este domingo visitarán a los explosivos Bills, luego irán con los monarcas Seahawks como visitantes, regresarán para chocar en casa con los Broncos y luego viajarán con los Chiefs.
Y es que, si de los dos primeros años con el talento que se contaba alcanzó para repetir un 11-6 y caer en wild card, para este año, con mucho dinero en el tope salarial y la que se supone una filosofía debidamente establecida, me queda claro que no hay proyecto definido ya que en este tercer año yo esperaba como mínimo un viaje a la fase divisional.
Al final del día, y sin pretender hacer leña del árbol caído, yo lo apunté cuando la directiva no hizo el esfuerzo de realmente abrir la chequera y traerse a jugadores denominados playmakers y mejorar lo que se ha hecho en las pasadas dos temporadas.
Pero cuando la directiva del equipo trajo a puro cartucho quemado como David Njoku y Charlie Kolar de ala cerrado, a un centro que desecharon los Redskin como Tyler Biadasz, a un corredor como Keaton Mitchell y retienen a gente como Denzel Perryman o Khalil Mack, es cuando empezamos a entender por qué estamos teniendo un arranque de 0-2.
Y como gran reforzamiento del ataque trajeron a Mike McDaniels como coordinador ofensivo, quien, pasándose por el arco del triunfo la jerarquía del entrenador en jefe, estoy seguro que si aceptó la posición fue porque pidió llamar las jugadas.
Muchas veces he parafraseado a Bora Milutinovic, el exestratega de la selección nacional de México o Pumas de la UNAM, quien alguna vez me dijo que los técnicos duran hasta que los jugadores quieren, por lo que, en un deseo de regalo de navidad anticipado, sólo espero que no esté dividido el vestuario.
La semana pasada el estratega de la escuadra habló de falta de disciplina, tras la segunda derrota habló que se debe trabajar en equipo, en una narrativa que me llama la atención porque apenas es la segunda semana y empezar a manejar que el vestidor está dividido habla que mi equipo ganará su primer partido hasta la semana once cuando reciban a los NY Jets, y eso a ver si sí.
Durante el campamento de pretemporada lo dije: roster barato, resultados baratos, y el gran problema es que, ni en mi peor pesadilla, se me ocurrió pensar que mi equipo tendría este terrible inicio de temporada.
Mis picks
En otras circunstancias un inicio de doble dígito en las primeras dos semanas de la temporada sería muy motivante, pero si quiero cumplir el vaticinio de dos centenas de acierto es el momento de acelerar ya que terminé 11-5 para un total de 21-11.
Y como lo que urge son los picks, esta semana voy con Packers, Bills, Panthers, Lions, Texans, Chiefs, Titans, Bengals, Seahawks, Pats, Vikings, Ravens, Saints, Rams y los Eagles.
Mis dos centavos
Estoy que no te lo creo.








































