Roles en la educación en México

Por Manuel Alejandro Flores

Hablar de Educación resulta ser apasionante. Soy un convencido que la Educación es la clave para la transformación de la vida de las personas y por ende de la sociedad. Una sociedad justa y pacífica, es decir, en donde la impartición de justicia es expedita, equitativa e igualitaria, donde se cumple la ley por encima de los intereses de grupos o personas y en donde se vive seguro respecto a tú persona, tu patrimonio y tú trabajo o negocio, está ligada al compromiso social por una buena educación.

Este compromiso abarca a los actores educativos preponderantes que marcan en buena medida a la sociedad: Los padres de familia, el Estado, la escuela, las iglesias, las empresas y la sociedad organizada: todos poniendo al centro al sujeto del aprendizaje: el alumno o la alumna.

Pero, ¿cuál es la tarea que le corresponde a cada actor educativo? De manera muy resumida podríamos decir que a los padres de familia les corresponde la tarea más compleja: Educar conforme a sus convicciones, educar conforme a los valores y principios trascendentes en la vida de las personas: la gente honesta, responsable, productiva o servicial se forma principalmente con el ejemplo y congruencia comprometida con estos valores en casa. Una persona respetuosa de la ley y el Estado de Derecho, capaz de compartir o de tener actitudes generosas y pacíficas, se forma en un ambiente familiar propicio en donde se respire tolerancia, capacidad de diálogo y respeto, todos estos valores inherentes a una cultura democrática.

El Estado debe respaldar la tarea educativa de los padres de familia. A través del presupuesto que designa al ramo educativo, debe cumplir el mandato constitucional de la accesibilidad educativa para todos los niños y niñas de México. Pero no solo se trata de dar cobertura, sino de asegurar que la calidad de la educación en las aulas de la Escuela Pública Mexicana sea la propicia para las demandas del siglo XXI: Los docentes capacitados, directivos capaces y comprometidos con la tarea educativa, objetivos y perfiles de egreso ambiciosos, el involucrar a los padres de familia en la labor educativa escolar y permitir que aquellos que se dedican a la educación de sostenimiento particular innoven y brinden servicios diferenciados a los padres de familia que opten por este tipo de escuelas. El Estado debe ser garante de la libertad de enseñanza de los padres de familia hacia sus hijos. Voy incluso más allá: Debería subsidiar todo tipo de escuelas partiendo de la premisa que aquellos que seleccionan una escuela particular pagan dos veces por su educación: a través de sus impuestos y por medio de las colegiaturas. Aunque muchas personas en la sociedad consideran esto absurdo, ocurre en muchos países del mundo que el Estado, respalda de manera subsidiaria, la decisión legítima de los padres de familia de inscribir a sus hijos en una escuela particular.

De los padres de familia y el Estado la triada educativa se cierra con los organismos intermedios de la sociedad y la sociedad en su conjunto. Una de las complejidades de nuestra comunidad, es la enorme diversidad de valores y creencias que en ella abundan. En ese sentido los mexicanos de este tiempo tenemos que definir que valores son los que queremos que nos caractericen ante el mundo. Pienso en los japoneses y es el honor en todo lo que hacen que implica alta calidad en sus servicios y productos, tal vez los norteamericanos sean movidos por el orgullo patriótico y así podemos identificar valores en las sociedades más desarrolladas del mundo. ¿Cuáles son los valores que motivan a los mexicanos? ¿Qué convicciones son las que queremos imprimir en nuestras generaciones? ¿Qué nos hace diferentes de otras culturas que debemos esforzarnos por formar en cada niño y joven de nuestro país? Lograr un consenso es complejo, pero ahí esta el reto que tenemos si en verdad queremos un México justo, pacífico y próspero.