Rivers y las intercepciones

Por Dante Lazcano

Una vez que se resolvió la duda acerca de la posición de mariscal de campo de los LA Chargers y que se convirtieron en los grandes perdedores de la agencia libre pues Tom Brady los rechazó, para usted amable lector, ¿cuál cree que sería la máxima revancha para Philip Rivers, ahora pasador de los Indianápolis Colts?

Al margen que siempre dije que de la mano de Rivers no se ganaría nada, reitero que esa caída en su producción que se observó el año pasado fue extraña y la atribuí a que estuvo jugando lesionado, teoría que sostuve pues en el 2011 fui testigo que así lo hizo, cosa que se aceptó una vez terminada la campaña.

Ese año lanzó 20 intercepciones siendo superada la cantidad por una en el 2016, cuando se despidió el equipo de su casa, San Diego.

Pues bien, resulta que mi apreciación no estuvo del todo lejos acerca de cómo fue impresionantemente interceptado en el 2019, la gran mayoría en situaciones extraordinarias y raras ya que, cuando se requería de un clutch player, ya fuera para aguantar la ventaja o venir de atrás, simplemente algo le pasaba, algo raro hubo, no era normal.

De todos fue conocido que Rivers fue de los poquísimos jugadores que se quedó en San Diego y viajaba de ida y vuelta diariamente a Costa Mesa a los entrenamientos, instaló un costoso equipo de video en una casa rodante para las sesiones de scout y hacerlas solo, dejando de lado el concepto de trabajo en equipo.
La actitud me hizo recordar al lanzador Kevin Brown, que además de ser el primero en Ligas Mayores en superar la barrera de los 100 millones de valor en su contrato, exigió que en giras pudiera utilizar el avión del dueño del equipo y evitar la monserga de las giras pues se reintegraría cuando le correspondiera lanzar.

Los tiempos cambian, el rendimiento también así como los integrantes del equipo, que no eran los mismos en la época de cuando en jugaba en casa, y simplemente no le toleraron a Rivers su toma de decisiones que, al parecer, fueron en detrimento del equipo ya que iban siempre en aras de cuidar sus intereses y hacer los bonos al grado que le armaron una rebelión a Anthony Lynn en el sentido que no entendían por qué lo aguantaba de titular y ya no lo querían.

Lo anterior no es una corazonada o latencia, simplemente fue contado por alguien muy cercano al tema y que goza de todas mis confianzas.

Apariciones comunitarias en el 2019 las cuento con los dedos de una mano, es más, ni a la fiesta de navidad del equipo fue.

A esto se suma que a media campaña se cocinó el rumor que Brady vendría al oeste con los electrizantes con lo que le echaron gasolina al fuego y pues ya todos conocemos el final, los del rayo están sin “corebac”, Rivers se fue con Frank Reich a Indianápolis y Brady se fue a Tampa Bay.

Así las cosas, todo indica que sus intercepciones no fueron obra de lesión sino falta de liderazgo e individualismo para que cambiara de uniforme

Mis dos centavos

Ojalá y para que cuando esto esté publicado mi amigo Jorge Villanueva ya haya salido de la crisis.

 

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