¿Rivers lesionado?

Por Dante Lazcano

Ver a un Philip Rivers lanzando una intercepción en el momento que más lo necesitaba su equipo no es algo nuevo.

Siempre lo he sostenido que no es un clutch player y en un deporte en el que la estadística es la que rige, al final los números avalan mi dicho.

Siempre dije que con él los Chargers de San Diego, de Los Ángeles de Londres o de Santa Úrsula, no ganarían nada con él pasando la pelota.

Si contáramos 10 grandes pifias en momentos claves le puedo apostar que en siete aparece el nombre de Rivers.

Sin embargo, lejos de subirme al tren en el que todos lo quieren retirar, me llama poderosamente la atención la forma en que lo están interceptando, la manera en que no puede terminar series ofensivas en la zona de anotación.

Vamos por partes.

El lunes por la noche contra Kansas City en el estadio Azteca lanzó cuatro intercepciones las cuales sumadas a las tres que lanzó en Oakland llegamos a un peligroso total de 14 para convertirse en el segundo más interceptado en la liga.

Dios gracias por existir Jameis Winston de Tampa Bay.

De esas 14 pérdidas de balón cinco han sido en el end zone, cosa que no se le veía.

Y siendo un poco más específico, el lunes movió a la ofensiva seis veces dentro de la yarda 25 de los Jefes, sólo en una sacó un touchdown lo que me hace plantear cuatro panoramas para tratar de entender lo que le sucede al veterano pasador.

El primero es que dada su ausencia de movilidad, simplemente los secundarios lo están esperando, recordemos que tiene 14 años jugando ininterrumpidamente.

El segundo es que el diseño de jugadas no es el adecuado.

El tercero es que el talento que tiene para repartir el pigskin no le da.

Pero el que considero más peligroso es que Rivers está jugando lesionado y el equipo no ha revelado, de ahí la baja de rendimiento que observa en su producción.

No sería la primera vez que lo haga, en otros años, y con menos edad, ya lo hizo y a media campaña nos revelaron que andaba tronado de las costillas.

Asegurar que estamos ante la partida de un jugador que sólo se dedicó a generar números y cobrar el 95 por ciento del valor de su contrato no es descabellado, colegas de su generación como Ben Roetlsberger o Eli Manning no salen de la banca o del hospital.

Lo interesante es que el jugador está en su último año de contrato y precisamente comprometido con la comunidad de Los Ángeles yo no lo he visto por lo que la gran duda es si le darán una extensión, máxime que en septiembre próximo estrenan estadio.

Lo que es un hecho es que al pasador se le acaban los litros de gasolina y lo triste es que, si bien ha impuesto cualquier cantidad de récords, al final se irá sin un anillo y lo recordaremos más por cómo echó a perder partidos que por haber jugado una final de conferencia con rodillas tronadas en el 2008.

Mis dos centavos

Me ves y sufres, leído en algún camión mecapalero.

 

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