Rezago alimenticio en escuelas de Tijuana

Baja California ocupa el lugar número uno en obesidad infantil en México, y aunque el problema es grave las condiciones que generan malos hábitos alimenticios parecen no cambiar, ya que por un lado en las familias existe desinformación y por otro, las escuelas miran en las cooperativas un negocio que no están dispuestos a perder.
La Universidad Autónoma de Baja California (UABC) realizó dos estudios en los que revisó el tipo de alimentos que los niños de nivel Preescolar y Primaria llevan a sus escuelas, los resultados reflejaron que  solamente uno de cada 10 niños lleva una lonchera sana, considerando fruta, agua natural y algún  refrigerio bajo en grasa.

La doctora e investigadora de la Facultad de Medicina, Montserrat Bacardí Gascón, quien estuvo a cargo  el trabajo, advirtió que el problema no es solamente la comida chatarra, sino la falta de opciones ya que muchos de esos alimentos son los mismos que consumen en sus hogares o dentro de las escuelas, incumpliendo en este último caso con la recomendación de la propia Secretaría de Educación Pública (SEP).
“Hemos visto que las tienditas que están en las escuelas miran la venta de alimentos como un negocio, porque venden muchos alimentos que no son apropiados para los niños…refrescos, jugos con endulzantes que contienen mucha azúcar, fritangas o cualquier chuchería que rebasa el nivel de calorías que debe ingerir un menor… y las escuelas lo permiten sin que nadie haga nada”.
De acuerdo con la especialista, el sistema educativo recomiendan en sus lineamientos que los refrigerios no rebasen las 270 kilocalorías por cada alumno, sin embargo no existe una autoridad que vigile su cumplimiento, ni tampoco existen medidas de sanción ya que solamente queda en una recomendación que se deja a criterios de las escuelas. 
La investigadora detalló que los parámetros que consideraron para el estudio fueron mayores a los que exige la SEP, pero a pesar de ello los resultados arrojaron que solamente dos de cada 10 loncheras cumplían con la cantidad en kilocalorías que piden las autoridades. 
La comparación 
“En comparación de otros países vemos que aquí el sistema tiene fallas… en Barcelona u Estados Unidos la comida en las escuelas no se vende, los padres pagan una cuota mínima y son las escuelas los que se dedican a preparar comidas caseras… no hay refrescos ni bebidas con azúcares”.
La doctora cuestiona la necesidad de vender alimentos en los planteles educativos, cuando la mayor parte del tiempo, en esa edad, es en el hogar.
“¿Qué tan necesario es vender comidas en las escuelas? La realidad es que pasan muy poco tiempo ahí, estamos hablando de cuando mucho cuatro horas y si lo pensamos bien, no es tanta la necesidad de  comer en ese lapso. Si pensamos que los niños llegan desayunados a las escuelas y luego regresan a mediodía para comer, con un pequeño refrigerio y agua es más que suficiente, según la Organización
Mundial de la Salud (OMS)”.
Luego de obtener los resultados organizaron una campaña de información para los padres de familia y personal de las escuelas; primero colocaron cartulinas con el tipo de alimentos adecuados para los niños, y luego enviaron cartas dirigidas hacia los papás de los niños, que al final dieron como resultado un crecimiento al 12% en la calidad de los alimentos. 
La preocupación de la investigadora es sobre la responsabilidad que tienen las escuelas, ya que a pesar de informales sobre los resultados del estudio, los directivos no tomaron ninguna medida para cambiar el tipo de alimentos que venden, y en el mejor de los casos, dijo, lo que hicieron fue cambiar la cantidad con envases de refrescos más pequeños.
Además del ambiente familiar y escolar que no abona para mejorar los hábitos alimenticios, Bacardí Gascón advierte sobre una realidad que agrava el problema: la publicidad. 
Explicó que de acuerdo con un estudio que realizó sobre comerciales de comida chatarra, detectó que en durante la programación infantil, al menos siete comerciales son transmitidos en un lapso de 30 minutos, lo cual considera un problema ya que los menores pasan mucho tiempo frente al televisor y son sensibles a esta publicidad.
“La publicidad a los niños va dirigida a una cosa: crear que ellos exijan a que se los compren que pidan hasta derrotar a los padres. El niño pide y pide y pide hasta el cansancio… por ejemplos en un supermercado las madres pueden pasar por todo el lugar sin comprar nada, pero al llegar a la caja, muchas si no es la mayoría termina claudicando y les compran desde alguna golosina, hasta bebidas con azúcar como jugos, que dañan increíblemente su salud”.
 
Resultados de estudio
• Uno de cada 10 niños lleva alimentos saludables: agua, fruta y las 270 kilocalorías.
• Dos de cada 10 niños cumple con las 270 kilocalorías por lonche.
• Cuatro de cada 10 niños lleva fruta a la escuela.
• Cinco de cada 10 niños lleva agua natural a la escuela.
• Cinco de cada 10 niños lleva fruta, agua o algún alimento a la escuela.
• El 6% de niños que cursan segundo grado consume alimentos chatarra, mientras que 15% de la comida sana es consumida por los alumnos de sexto año.
• A nivel preescolar, siete de cada 10 alumnos reconocen alguna marca de alimentos chatarra.
(Fuente: UABC *Evaluación en cuatro escuelas primarias y cuatro preescolares de Tijuana, con un total de mil 500 alumnos)