Por Manuel Alejandro Flores
“No podemos pedirle que sea una evaluación integral del sistema educativo, simplemente arroja algunos indicadores”, Mario Delgado, Secretario de Educación Pública en México
Algo no está saliendo bien en cuánto a aprendizajes en México. Tenemos más de 20 años estancados y en el caso de comprensión de lectura en una franca regresión. Una inercia mundial que debe mover a los gobiernos y a la sociedad a una reflexión profunda en cuánto a como lograr que los niños, niñas y adolescentes aprendan lo básico para afrontar los retos de la vida, algunos datos inherentes a la prueba PISA 2025:
México se mantiene por debajo del promedio de la OCDE en matemáticas, comprensión lectora y ciencias. Matemáticas: únicamente el 30% de los estudiantes mexicanos alcanza al menos el nivel básico de competencia, frente al 65% del promedio OCDE.
En términos simples, aproximadamente 7 de cada 10 estudiantes de 15 años están por debajo del nivel mínimo esperado en matemáticas. Comprensión lectora: solo el 50% alcanza el nivel mínimo, frente al 69% de la OCDE. Es decir, 1 de cada 2 estudiantes mexicanos no alcanza el nivel básico de comprensión lectora.
Ciencias: el 50% alcanza al menos el nivel básico, mientras que el promedio de la OCDE es de 74%. Nuevamente, alrededor de la mitad de los estudiantes mexicanos se encuentra por debajo del nivel mínimo. Alto desempeño.
Otro dato importante es que México prácticamente no tiene estudiantes en los niveles de desempeño más altos. En matemáticas, prácticamente ningún estudiante mexicano alcanza los niveles 5 o 6, contra un promedio de 8% en la OCDE. En ciencias sucede prácticamente lo mismo, frente a un promedio OCDE de 7%. En lectura también es prácticamente nula la proporción en los niveles superiores, mientras que el promedio OCDE es de 6%. Esto permite observar que el problema no solamente está en quienes presentan rezago, sino también en la baja proporción de jóvenes que logran desarrollar competencias académicas avanzadas.
Evolución de México: entre 2022 y 2025, México volvió a registrar una disminución en matemáticas. Lectura y ciencias se mantuvieron prácticamente en los mismos niveles. Los resultados actuales en matemáticas y lectura están por debajo de los alcanzados por México entre 2009 y 2018.
Comparando 2015 con 2025, la proporción de estudiantes con bajo desempeño aumentó 13 puntos porcentuales en matemáticas y 8 puntos porcentuales en lectura. Factores socioeconómicos: El 30% de los estudiantes mexicanos evaluados pertenece al cuartil socioeconómico más desfavorecido a nivel internacional.
En ciencias, los estudiantes mexicanos con mayor ventaja socioeconómica obtuvieron 68 puntos más que los estudiantes en situación de mayor desventaja. Aun así, existe un dato interesante: alrededor del 12% de los estudiantes mexicanos en situación socioeconómica desfavorable logra ubicarse dentro del 25% de mejor desempeño de su propio país, lo que la OCDE identifica como resiliencia académica. Hábitos y actitud hacia el aprendizaje PISA también muestra que el problema no necesariamente es falta de interés de los jóvenes: 80% de los estudiantes mexicanos dice sentir curiosidad por aprender cosas diferentes, por encima del 73% promedio de la OCDE. 76% señala que realiza un esfuerzo adicional cuando una actividad se vuelve difícil, frente al 60% promedio OCDE.
Solo 11% considera que la escuela ha sido una pérdida de tiempo, mientras que en la OCDE el promedio es de 24%. Sin embargo, solamente alrededor del 37% de los estudiantes mexicanos señala que planea frecuentemente cómo va a estudiar, lo que muestra una oportunidad importante en materia de métodos de estudio, autonomía y aprendizaje autorregulado. En cuanto al entorno digital también hay un dato relevante para educación actual: 37% de los estudiantes mexicanos reportó que sus compañeros suelen distraerse con dispositivos digitales durante las clases de ciencias, frente al 28% promedio de la OCDE.
En conclusión, que podría servir como punto de partida los resultados permiten plantear que el reto educativo en México no es únicamente aumentar la cobertura escolar, sino lograr que el tiempo que los jóvenes permanecen dentro del sistema educativo realmente se traduzca en competencias.
México ha avanzado en incorporar a más jóvenes a la educación secundaria, pero sigue enfrentando una brecha importante entre asistir a la escuela y alcanzar aprendizajes suficientes. La OCDE incluso señala que la población de 15 años elegible para presentar PISA ha aumentado de manera sostenida, lo que refleja una mayor cobertura educativa.








































