Relaciones duraderas

Por Maritza Morales

Te has preguntado: ¿Cómo es tu relación contigo mismo?

La relación que tenemos con nosotros mismos es la pauta que marca las relaciones que generamos con los demás, las personas que atraemos a nuestras vidas, con nuestro entorno, las marcas que consumimos, los valores que compartimos, las personas con quienes pasamos tiempo y la manera en que percibimos nuestro entorno.

Una relación se genera a base de confianza y respeto, sin estas dos variables sería casi imposible construir una relación duradera.

Analicemos cuantos de nosotros tenemos relaciones con estas características, hacia los compañeros de trabajo, colaboradores, familiares, clientes, amigos, pareja, socios, y qué ha pasado cuando alguna de las partes falla.

Es inevitable generar una ruptura, y estas rupturas se generan en ocasiones, para siempre.

Esto mismo sucede con las marcas, recordemos alguna con la que hayamos tenido esta relación amor-odio, ¿seguimos con estas relaciones, fueron fugaces o han superado los obstáculos causados por alguna falla en la experiencia de consumo?

Recordemos que las marcas son como personas, con características, atributos, valores,  tienen su propia personalidad y lenguaje con el cuál nos comunican su ideología y su universo. ¿Cuándo es que una marca logra la fidelidad del usuario? Cuándo cumple su promesa de venta, conecta con el consumidor y generara una emoción; Es aquí el comienzo de una relación duradera.

Dime qué marcas consumes y te diré quién eres. Si prestamos atención a las marcas con las que interactuamos y consumimos día a día, podríamos describir muchos detalles de nuestra propia personalidad y el tipo de relaciones que generamos. ¿Interesante no? Los invito a realizar este ejercicio y posiblemente nos sorprendamos.

Construyamos relaciones a largo plazo, genuinas y de confianza con nuestros clientes, amigos, proveedores, colaboradores, pero lo más importante, con nosotros mismos.

Cierro mi colaboración de esta semana con un mensaje que me gustaría compartir:

Seamos constantes, congruentes, busquemos el equilibrio y la honestidad.

Con esto estaremos un paso más cerca (no digo del éxito porque ese nadie lo puede asegurar), pero sí de alcanzar la satisfacción en cualquier proyecto que desarrollemos, ya sea en el área personal o profesional.

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