Regresa un campeón

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

Es increíble pensar que tan solo una semana después de la consagración del conjunto de Tigres como monarca de la liga mexicana ya se esté hablando de la nueva temporada que se aproxima y del mercado de transferencias que se vivió hace unos días. Y es que con torneos tan cortos como los que se juegan en México el gusto le dura muy poco a los campeones, sobre todo tras la pausa tan corta como la de diciembre.

Con el famoso ‘mercado de piernas’ como aperitivo previo al festín que promete ser el Clausura 2018, los equipos se preparan para arrancar otro torneo con las esperanzas renovadas y con una nueva oportunidad de levantar el máximo galardón del futbol nacional. Tiene un sabor diferente al del resto del mundo, tanto por cosas positivas como algunas negativas. Mientras que para los equipos europeos el mercado invernal está estratégicamente situado en el punto medio de un torneo largo, donde los conjuntos buscan reforzarse para cerrar de mejor manera la campaña, en México significa algo totalmente distinto. Pero claro, como algunas cosas creadas en México, el formato de mercado no está exento de problemas.

Por un lado está el hecho de que el draft es algo meramente mexicano, ya que en otras ligas del mundo no se maneja un régimen de transferencias de la misma manera. En nuestro país se programa un día específicamente para que todas las cabezas de los distintos equipos se junten y decidan el futuro de sus jugadores, lo cual no está sin cierta polémica. La manera que se manejan las negociaciones en dicho draft generalmente favorecen más a los equipos que a los mismos atletas, con innumerables historias de parte de los jugadores en donde relatan que ni enterados estaban de sus nuevos destinos hasta que lo ven en las noticias o el pobre desenlace de las transacciones de las cuales no estaban de acuerdo. Además, aún sigue en pie el criticado ‘pacto de caballeros’, mismo que seriamente limita al jugador con respecto a decisiones directas de su presente o futuro al dejarle todo en manos de su actual equipo. En resumen: el conjunto que es propietario de la carta del jugador es el que tiene la última palabra, sin importar los intereses del jugador en cuestión. Por algo apodan al draft el ‘mercado de piernas’; se podrá consultar al futbolista, pero la decisión final no siempre será suya.

Pero bueno, para todo esto, ¿Qué tal estuvo el pasado draft? Y la respuesta a esta pregunta se puede resumir en una palabra: decepcionante. Se podría decir que algo irrelevante, pero hubo algunos cambios que llaman la atención. En el caso muy particular del conjunto de Tijuana, fueron partícipes del trueque más llamativo del mercado mexicano junto con su cliente favorito. El equipo ahora dirigido por Diego Cocca adquirió a Pablo Aguilar, quien ya fue campeón con el equipo canino hace varios años, a cambio de Joe Corona, Henry Martin y Víctor Aguilera. Es difícil determinar quien salió ganando en dicho intercambio, ya que se podría argumentar a favor de cualquier lado, pero lo que no se puede cuestionar es la calidad de jugador que ha mostrado ser Aguilar y su entrega cada vez que pisa el terreno de juego. Siempre será un gusto contar con un jugador así.