Reflexiones: Peras al olmo

Es utopía pensar y huelguístico pedir a la burocracia compromiso social, cuando sus seudolíderes les inculcan y hacen creer que su empleo se lo deben al sindicato o al partido político del gobierno en turno.

Es frustrante ver que nuestro primer mandatario se comporta como mandante y que los mandantes que representan a l@s ciudadan@s -legítim@s mandantes- se sometan al primer mandatario o en contubernio hacer acuerdos contrarios a las leyes y al bienestar general de la población.

Irritan los delitos de los poderes fácticos y la lenidad de los mandatarios ante el desorden y molestias que causan a la población el anarquismo de los libertinos, mientras el poder fáctico más poderoso -los ciudadan@s- duerme. Indigna que mandatarios y representantes de los mandantes paralicen la prestación de los servicios públicos por desacuerdos políticos con tintes partidistas y electorales. Es infame el uso, abuso de autoridad y del poder para malversar los recursos públicos mientras la pobreza crece.

Vemos y oímos al Secretario de Hacienda -Luis Videgaray Caso- empecinado en que el paquete fiscal, que confeccionaron sus colaboradores y avaló nuestro primer mandatario, sea aceptado por los sujetos afectados sin chistar. Vemos y oímos a l@s Diputad@s enojados y vociferando porque los representantes empresariales anunciaron, antes que ell@s, que las reformas fiscales no pasarán en los términos que la presentó el Ejecutivo al Congreso.

El mandatario y sus colaboradores representan mayoritariamente a un solo partido,  nuestros representantes –Diputados y Senadores- provienen de diferentes partidos, y las alianzas aun no generan gobiernos plurales ni beneficios tangibles para la población, mientras la mayoría de los mandantes no pertenecen a ningún partido.

Sabemos que algun@s son neófitos y ajenos a la función pública, y soslayan la mano invisible de la compleja economía mundial, otr@s conscientes de las repercusiones en la economía nacional y doméstica creen tener la razón de sus pretensiones u oposiciones. Lo cierto es que el primer mandatario y sus colaboradores están obligados a conocer, estudiar y aplicar las leyes, las diversas áreas de la administración pública y de la agenda nacional, particularmente las que demandan conocimientos especializados y técnicos que no están al alcance de los mandantes.

Pero el intelecto, sentido común y lógica de los mandantes si alcanza para entender los temas más llanos y sencillos como el incremento de los impuestos y el enriquecimiento indebido de algunos mandatarios, sus familiares y sus colaboradores cercanos. Si creíamos que solo en México los mandantes sufren ascéticamente los desacuerdos y decisiones de l@s polític@s, mientras se disputan los recursos públicos, nos equivocamos.

El primer mandatario del vecino país, Barack Obama ha suspendido algunos servicios públicos porque los representantes del partido republicano no le autorizaron el ejercicio presupuestal, lo cual no debe ser consuelo ni alivio y, muchos menos, conformidad con lo que vivimos en México. Los mandantes queremos, necesitamos y exigimos a EPN y sus colaboradores y a nuestros representantes –Diputados y Senadores- que honren la protesta constitucional y decidan lo mejor para l@s mexican@s. ¿Le estaremos pidiendo peras al olmo?