Reflexiones: Los controles constitucionales

La historia de México registra que el movimiento insurgente tenía como fin organizarnos como una República y adoptar como forma de gobierno la democracia para refrendar o cambiar, por la vía del sufragio, periódicamente a nuestros gobiernos.

L@s independentistas del México colonial se centraron en instaurar la Democracia y la Unidad de l@s mexican@s para constituir al Estado mexicano como los Estados Unidos Mexicanos para ayudarnos y protegernos mutuamente. Así desde 1917 somos una República Representativa, Democrática y Federal. Sin embargo algunos preceptos Constitucionales son hasta ahora sólo teoría.

La disputa por la Nación y el territorio mexicanos produjo confusión, traiciones, asesinatos, simulación y fraudes electorales que truncaron los anhelos de l@s mexican@s. La pluralidad democrática en el Poder Legislativo, tanto federal como estatales, degeneró en la Partidocracia y el Pactismo. Esto es atender selectivamente a la población con fines electorales.

Esto es fomentar la exclusión y la polarización de l@s mexican@s. Esto es erigirse desde el poder ejecutivo como el gran legislador y el gran elector. Esto es contratar adeudos impagables y acordar incrementos salariales a la burocracia, mientras el Salario Mínimo General sigue perdiendo poder adquisitivo. Esto es repartirse entre las cúpulas del poder los recursos públicos sin el menor recato, pudor u honor, faltando al principio de responsabilidad y a la protesta constitucional que rinden pública y pomposamente al asumir sus cargos públicos, que por ser “públicos” deben ser transparentes.

El colmo del cinismo, desfachatez e indolencia, por no calificarlos más grotescamente, son l@s diputad@s, porque los senadores representan al Estado y no a la población, que siendo representantes nombrados por los mandantes se conducen como “mandaderos” del aún vigente “presidencialismo”.

Son del dominio público los escandolosos “bonos especiales”, “bonos”, “subvenciones ordinarias” -que no son tan ordinarias por su cuantía- y las “subvenciones extraordinarias” que a manera de soborno sutilmente entrega el Poder Ejecutivo al Poder Legislativo. También lo son las “partidas secretas”, que con todo y Leyes de Transparencia, algunos municipios se reparten aunque sus arcas estén vacías. Así administran a su juicio y arbitrio, patrimonialistamente, a México como una “sociedad anónima”.

Quizás con más oscurantismo que una sociedad anónima, porque éstas ya son anónimas. Algun@s ciudadan@s, animad@s por las promesas de transparencia, rendición de cuentas y anticorrupción, han iniciado juicios contra los actos de autoridad del gobierno federal y aun del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos. Pero se han topado con Jueces y Magistrados, quienes debiendo velar por la Justicia, la Legalidad y la justa y equitativa distribución de la riqueza nacional se ponen del lado de la “clase política”.

De controversias constitucionales entre los titulares Ejecutivos de Municipios, Estados, Poderes y Federación nada sabemos. Los controles constitucionales, como el juicio político, son letra muerta o adorno de nuestra carta magna, o se ejercen sólo como herramienta de negociaciones políticas o de carácter pecuniario en beneficio de grupúsculos. Ante este fenómeno político, convertido ya en un flagelo, l@s ciudadan@s estamos indefensos. Nuestr@s representantes rehuyen la rendición de cuentas. Es una aberración en el mundo democrático.