Reflexiones: La unidad… ¿de la mitad?

El Estado Mexica fue vencido gracias al odio hacia los Aztecas de los pueblos indígenas que habitaban en México, quienes se aliaron con los españoles.

Luego, mestizos, criollos y peninsulares, se enfrascaron en cruentas luchas -la Independencia, la Reforma, la República y la Revolución- disputándose tanto el territorio como a la nación mexicana. Así, con el inicio de la Independencia, la instauración de la República y la Revolución nació el divisionismo y la polarización de la nación mexicana que ya es secular: Liberales y Conservadores.

Por eso no hemos sido capaces de organizarnos política y pacíficamente para constituir y establecer un sistema político sustentado en la unidad de l@s mexican@s para construir al Estado Mexicano. De los largos periodos seculares pasamos a los cortos periodos sexenales, en los que cada Presidente desecha los planes y programas del gobierno anterior para renacer cada seis años, aun siendo del mismo partido.

Durante dos siglos hemos creado un excelente compendio legislativo, empezando por nuestra Carta Magna, Leyes que no respetamos ni aplicamos, ni gobernantes ni gobernados.

Desde el sexenio de José López Portillo hasta el de Enrique Peña Nieto, nuestra Constitución ha sufrido 435 reformas. Los últimos veinticinco años la Constitución ha sido reformada 335 veces. Podría decirse que hemos hecho tres constituciones nuevas.

En el sexenio de Felipe Calderon sufrió 110 modificaciones, y el primer año del de Enrique Peña Nieto, 62 artículos de la Carta Magna fueron modificados. Hemos vivido, durante más de medio siglo, una lucha confusa, alianzas transitorias, cambios de bando –el transfuguismo- y aun traiciones. Liberales y Conservadores gobiernan ejerciendo la tradición colonial: El Patrimonialismo.

En 1939 Lázaro Cárdenas consolidó este fenómeno mediante la incorporación de las grandes centrales obreras al Partido de la Revolución Mexicana, y dividió y polarizó a la Nación en dos grupos: La burocracia y el resto de la población. Así el pueblo de México, la Nación mexicana, el verdadero dueño de la riqueza nacional, ha sido relegado y empobrecido por una camarilla de políticos herederos del fallido sistema político mexicano.

Hoy, a dos siglos de Independencia y uno de la Revolución, el modelo político mexicano no ha pasado la prueba de la Democracia. La obtención del Poder, la detención y ejercicio de la función pública se siguen practicando patrimonialista y excluyentemente.

La riqueza nacional, que todavía es mucha, está concentrada en el 1% de l@s mexican@s. Tenemos a once de l@s más ric@s del mundo –en miles de millones de dólares- pero también tenemos más de cincuenta millones de pobres.

Algun@s politic@s incongruentes, fomentando la partidocracia y la burocracia, hacen alianzas para continuar sirviéndose del poder y, por ende, en la partición y repartición de los recursos públicos. Antes actuaban con miopía política y facciosa negando lo que está a la vista de todos. Ahora se funden y confunden para cambiar para que todo siga igual, o peor.

Políticos y partidos pregonan y llaman demagógicamente a la Unidad nacional y niegan el divisionismo: consciente o inconscientemente invocan a la unidad de la mitad de l@s mexican@s.