Reflexiones: La Reforma Laboral

Por José Cervantes Govea

jocegovea@yahoo.com

El problema no es ni será la letra de la Ley Federal del Trabajo, sino su aplicación y, desde luego, la justicia que debe prevalecer entre las relaciones de los trabajadores y los patrones. Como sea, el importe que le pongan a la hora laboral, seguirá siendo bajo comparado con los 7 dólares promedio por hora que priva en el vecino país. Lo cierto es que al margen de los exiguos salarios, que no cumplen con lo dispuesto por el artículo 123 en cuanto a la suficiencia para los mínimos de bienestar personal ni mucho menos familiar, seguirá el subdesarrollo personal y el bajo desempeño laboral derivados de la baja calidad de la educación impartida por el Estado, y esgrimida por los patrones para no mejorar los salarios. Ha sido una equivocación dejar en manos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación la administración de la educación, porque el sistema educativo mexicano no prepara para el trabajo a l@s mexican@s. La reforma y discusión se centra en el apartado A del artículo 123 sin tocar para nada el apartado B. Así, las relaciones de los trabajadores del Estado mexicano y los Estados y el gobierno seguirán bajo el mismo tenor. Nada les importa la sociedad.

En Baja California el mínimo que percibe un trabajador burócrata, el nivel 1, es $14,081.02 y el máximo, nivel 16, es $20,376.48 mensualmente, y a los representantes sindicales se les hace poco. No saben o no entienden, o no quieren saber ni entender, las condiciones económicas del erario ni, mucho menos, de la sociedad en general. En Baja California, hace veinte años los representantes sindicales solicitaron jornada de seis horas y aguinaldo de sesenta días de salario. Y lo obtuvieron de “rebote” gracias al presidencialismo. En 1997 Ernesto Zedillo concedió, contraviniendo la Ley que regula el Apartado B del Artículo 123, sesenta días de aguinaldo al Magisterio en todo el país. Luego sobrevino el efecto dominó.

El gobernador Héctor Terán concedió, contraviniendo la Ley del Servicio Civil de Baja California, a la burocracia Estatal sesenta días de aguinaldo y, desde luego, lo mismo hicieron los Presidentes Municipales en sus Municipios y desde entonces demandan en el pliego petitorio anual noventa días de aguinaldo. Esta ilegalidad subsistió hasta el 31 de Agosto de 2001, cuando a iniciativa del gobernador Alejandro González Alcocer se reformo el artículo 44 de la Ley del Servicio Civil para legalizar los veinte días adicionales de aguinaldo que, desde 1998, los gobiernos Estatal y Municipales pagaron al margen de la Ley. Para hacerlo, no importo la Ley, simplemente bastó la voluntad de los patrones, que no dueños, para mejorarles sustancialmente el aguinaldo. Y así ha ocurrido con las demás prestaciones. Pregunto: ¿No podrán hacer lo mismo los patrones para mejorar sustancialmente los salarios y prestaciones de los trabajadores regulados por el apartado A del artículo 123 y después, a iniciativa y petición de ellos mismos, adecuar la Ley?

*José Cervantes Govea radica en Tijuana, es Contador Público egresado de la UABC y abogado egresado de Univer Tijuana.