Reflexiones: La deuda pública

Por José Cervantes Govea

jocegovea@yahoo.com

La liberalización y transición políticas han sido malentendidas. Ahora el síndrome del presidencialismo lo ejercen grotesca, discrecional y cínicamente algunos gobernadores y presidentes municipales. Detentan el poder de manera omnisciente, omnipresente y omnipotente. Por décadas se ha hecho obra pública para desviar recursos, como los hospitales sin servicios ni camas para pacientes. Edificios convertidos en elefantes blancos que han servido para que contratistas y servidores públicos contratantes acumulen riqueza indebidamente. Endeudamiento excesivo, subadministración y dudosas prácticas administrativas son la constante. El más claro ejemplo es el Estado de Coahuila, pero también están Nuevo León, Veracruz y Nayarit. El ejercicio de los vastos recursos financieros provenientes de las exorbitantes deudas contraídas contrastan con los escasos o nulos beneficios sociales, que tendrán que pagar las generaciones futuras. Ante ese panorama, nada halagador, las autoridades del Estado de Baja California y Municipios deben de ponerse alertas y revisar a conciencia su situación financiera y las deudas que pretendan contraer en adelante. 

Por otra parte deben poner un alto a las demandas de los representantes sindicales que exigen incrementos salariales y aunando nuevos conceptos que crean para exigir bonos e incentivos que crecen aritmética y geométricamente, que son inversos y desproporcionados a los ingresos públicos. Soslayando las diferencias existentes entre los emolumentos de los trabajadores del Estado, Municipios y Empresas, Paraestatales y Paramunicipales, y los trabajadores de los diferentes sectores de la economía. Reza la fracción VIII del artículo 117 de la Constitución Federal “Los Estados y los Municipios no podrán contraer obligaciones o empréstitos sino cuando se destinen a inversiones públicas productivas, inclusive los que contraigan organismos descentralizados y empresas públicas, conforme a las bases que establezcan las legislaturas en una ley y por los conceptos y hasta por los montos que las mismas fijen anualmente en los respectivos presupuestos. Los ejecutivos informarán de su ejercicio al rendir la cuenta pública”. La deuda pública está regulada por la Ley de Deuda Pública del Estado de Baja California, que quizás algunos servidores públicos desconocen. Luego entonces las autoridades no pueden ni deben endeudarse para gasto corriente, como son los salarios. Ni pueden enajenar inmuebles para lo mismo, pues esa obligación es permanente y el producto de la venta es transitorio. Si el Estado y Municipios no tienen disponibilidad de dinero, luego entonces no deben incrementar los salarios de la burocracia. Los representantes sindicales deben de entenderlo y aceptarlo.

Los trabajadores burócratas deben ser solidarios con los trabajadores de los sectores económicos. Reitero e insisto que una medida contundente, propia de la reforma administrativa, que requiere el próximo Gobierno de la República, sería un acuerdo nacional entre la Presidencia de la República, el Congreso General Gobernadores y Poderes Legislativos estatales, para no incrementar los salarios durante un año. Medida que representa cientos de miles de millones de pesos para invertirse en mejorar escuelas y la educación, fortalecer y hacer universal y suficiente el seguro popular, así como capacitar, equipar y mejorar los salarios de los miembros de las corporaciones policiales del país.

*José Cervantes Govea radica en Tijuana, es Contador Público egresado de la UABC y abogado egresado de Univer Tijuana.