Reflexiones: La complejidad nacional

«Es locura hacer la misma cosa, una y otra vez, esperando obtener resultados diferentes».

Albert Einstein

 

Durante dos siglos los políticos mexicanos se han disputado a la Nación y el territorio mexicano. L@s mexican@s y la tierra, con sus selvas, desiertos, subsuelo, litorales y cielos, hemos sido centro de disputa desde la invasión española.

Nacimos mediante un doloroso parto en 1810 y el 5 de Febrero de 1857 con la promulgación de nuestra Constitución refrendada el 5 de Febrero de 1917 nos constituimos como Nación. Nuestra independencia se fincó hace ciento cincuenta y siete años sobre la indestructible base del grito y proclamación del 16 de septiembre de 1810, que se consumó el 27 de septiembre de 1821.

Hemos tenido setenta y dos Presidentes que encabezaron gobiernos que no han atendido ni se han ocupado seriamente de la educación ni la formación ciudadana. Políticos que se han desentendido de la planificación para brindar seguridad jurídica, social, física y material a la nación mexicana.

Durante dos siglos hemos estado haciendo leyes que no respetamos ni aplicamos, ni gobernantes ni gobernados. Nos empeñamos en seguir haciendo Leyes pensando que la letra de la ley basta para progresar y cambiar lo que queremos y sabemos que debe cambiar.

Hemos creado y cambiado de nombre a instituciones, comisiones, dependencias y entidades y seguimos creando más, pero seguimos haciendo lo mismo y actuando igual que lo hicimos los últimos cien años. La lucha entre políticos y burocracia por la Nación se recrudece y polarizó a l@s mexican@s que siguen relegados y empobrecidos por una camarilla de políticos herederos de los movimientos sociales independentistas y revolucionarios.

La administración es inexistente en la función pública y, por ende, no hay planeación seria y responsable por la indolencia de quienes detentan los poderes públicos. Muy pocos gobiernos estatales y municipales mejoran continuamente el equipamiento urbano y los servicios públicos. La educación pública, quizás el más importante de los servicios públicos, después del de la salud, es de tan baja calidad que hasta los profesores, los políticos y servidores públicos del alta y media burocracia prefieren las escuelas privadas para sus hij@s.

Por lo mismo quienes pueden hacerlo, aun con muchos sacrificios, inscriben a sus vástagos en escuelas y universidades privadas o en el extranjero. Los políticos deben mostrar humildad y reconocer que la pobreza intelectual y material se generó por gobernantes indolentes.

Los gobernantes -Presidente, Gobernadores y Presidentes Municipales- deben tomar decisiones responsablemente y ejecutar acciones contundentes y dolorosas para empezar a construir cimientos sólidos para el desarrollo social de l@s mexican@s. Deben pensar, hablar y actuar de manera diferente para acabar de tajo con los usos y costumbres del pasado que, en el México democrático, son inadmisibles y anacrónicos.

Los meteoros “Ingrid” y “Manuel” evidenciaron tanto la mala planeación y ejecución de las políticas públicas, como nuestra pobreza intelectual, axiológica y material. La democracia trajo la alternancia y ahora debe traer la rendición de cuentas. La complejidad nacional demanda un nuevo modelo de gestión pública.