Reflexiones: El tango y la corrupción implican dos partes

“Takes Two to Tango”. Se necesitan dos para bailar tango.

Nuestras autoridades suelen presumir que la detención de los cabecillas de la delincuencia se hace sin disparar una sola bala. Que son producto de meses de trabajo y de la inteligencia aplicada en la investigación y persecución de los criminales. Pero nada dicen del apoyo tecnológico y logístico de la DEA y los “Marshalls” de Estados Unidos.

La inteligencia mexicana, incluidos en ésta a escritores, actores, intelectuales, politólogos, comunicadores, gobernantes y, desde luego, políticos y partidos políticos  no ha podido, o no ha querido  establecer  orden y  legalidad en la vida nacional. Durante décadas se han hecho de la “vista gorda”, dejando hacer y dejando pasar. Fomentando la Cultura de la Ilegalidad y del “no pasa nada” o, lo que es peor, “pactando” con el crimen.

Han pecado de omisión al descuidar a las corporaciones policiales que se han coludido con la delincuencia u organizado sus propias bandas, como en el Estado de Michoacán. Y de  transparencia, rendición de cuentas y sanciones a los servidores públicos corruptos ni hablar. Por eso el anarquismo, la corrupción y la impunidad siguen fortaleciéndose. 

Los grupos, los partidos, oligarquías y monopolios de orden económico, noticioso y político en contubernio informan lo que a su juicio, conveniencia e interés debe difundirse.  Los partidos son instituciones impersonales que no asumen ninguna responsabilidad  respecto a los actos de los gobiernos emanados de ellos, aunque en sentido estricto sea responsabilidad de sus dirigentes, porque como militantes y como gobernantes protestan cumplir con sus cargos.  Es hora de que los tres Poderes del Estado y los tres niveles de gobierno  trabajen en coordinación y se corresponsabilicen de velar por el orden, la justicia y la legalidad sancionando a los gobernantes omisos, pactistas y consentidores del crimen sin importar su filiación partidista.

La detención de Joaquín Guzmán Loera y la detención y encarcelamiento de Elba Esther tienen similitudes.  Ambos sucesos ponen a prueba al gobierno de Enrique Peña Nieto.  Veremos si tienen  valentía, energía, firmeza, fortaleza y honestidad necesarios para  actuar de manera continua contra la enorme y compleja estructura del narcotráfico y el crimen organizado en bandas delincuenciales dedicadas al secuestro, extorsión, robo de automóviles, cobro de piso,  trata de blancas y tráfico de migrantes.

Veremos si combaten el robo de combustible, el contrabando de mercancías, el robo de energía eléctrica, el tráfico de influencias,  la corrupción gubernamental, el lavado de dinero mediante la instalación de casinos, compra venta de divisas  y negocios de dudoso origen y baja rentabilidad.   Veremos si tienen  voluntad e inteligencia para actuar  contra  personajes como Martín Esparza, Carlos Romero Deschamps, Joel Ayala Almeida, los exgobernadores Arturo Montiel del Estado de México, Humberto Moreira de Coahuila, Fidel Herrera de Veracruz y otros que presumen su malhabida opulencia públicamente. 

Veremos si se deciden a actuar  tanto contra los corruptores como contra quienes se dejan corromper. Porque es sabido que  así como para bailar tango se necesitan dos, igualmente la corrupción implica siempre a dos partes.