Reflexiones: El regreso del PRI

“Verás cosas, Sancho, que no creerás”.

Don Quijote de La Mancha

Algun@s simpatizantes de AMLO dicen que “Si hubiéramos votado por Manuel López Obrador estaríamos mejor”. Decimos que el hubiera no existe para referir el pasado respecto a lo que dejamos de hacer, a lo que hicimos, a lo que pudo haber sido y no fue. Lo hacemos para suponer que estaríamos en mejores circunstancias, seriamos mejores personas o no nos hubiera pasado tal o cual situación desagradable. Lo cierto es que como dice el proverbio mexicano "Cuando te toca, aunque te quites, y cuando no te toca, aunque te pongas". Ya nos tocaba, nos tocó y nos está tocando.

Los mexican@s estamos viendo, en el mejor de los casos, situaciones inverosímiles, inusitadas e injustificables, y en el peor, estamos viviéndolos, sufriéndolos, padeciéndolos en carne propia y algun@s terminando sus días de manera violenta. Casi todos los medios de comunicación, y por ende los l@s comunicólog@s, politólogos, intelectuales, artistas, actores y deportistas y en general la inteligencia mexicana están supeditados al gobierno, particularmente el duopolio televisivo. Los trabajadores de la federación, estados y municipios y sus familiares representan el “voto duro” de los partidos.

Por otra parte todavía mucha gente piensa que el retraso y el desorden prevaleciente en México se gestó durante los dos sexenios panistas, desestimando los casi cien años de gobiernos emanados del PRI. El regreso del PRI a la administración pública federal está resultando una regresión al absolutismo instaurado por la hegemonía priista.

El by-pass panista fue como una aspirina para una enfermedad terminal. Allí está como ejemplo la inseguridad, las exculpaciones de los políticos ladrones, las liberaciones de los delincuentes, la omisión y lenidad de algun@s gobernadores ante la gran delincuencia en algunos Estados, que nos enfila peligrosamente hacia la ingobernabilidad y el temido Estado Fallido.

Del régimen presidencialista, autoritario y absolutista, transitamos hacia uno de Libertinaje. Libertad irresponsable en la que políticos, la inteligencia mexicana y la sociedad mexicana incurren cotidianamente. Los Regidores, Diputados Estatales y Federales y Senadores siguen desentendiéndose de su función de mandantes para vigilar y fiscalizar a Presidentes Municipales, Gobernadores y Presidente de la República, y aun a Jueces, Ministros y Magistrados para que sean pulcros, transparentes y expeditos. Estos últimos son la parte de la función pública que debe dirimir las controversias de los ciudadanos ecléctica y sabiamente en favor de quien tiene la razón. No en función del Derecho Adjetivo, ni siquiera de las disposiciones del Derecho Sustantivo, sino de los hechos, la razón, la lógica, el sentido común y la equidad para impartir justicia.

Los Jueces deben reponer o suplir las deficiencias de la queja y sancionar, con base en los hechos, a la parte responsable. Después de doscientos años de independencia, reforma y revolución l@s mexican@s no hemos sabido, podido ni querido darnos las condiciones económicas y políticas debidas para establecer el estado de bienestar que necesitamos. El hubiera no existe, pero si el priismo hubiera gobernado otra nación seríamos, otra situación viviríamos.