Reflexiones: El michoacanazo

«Nosotros no queremos ser policías, queremos nuestra Libertad, que le quede claro al gobierno”. Estanislao Beltrán Torres «Papá Pitufo», Coordinador Consejo Autodefensa en Michoacán.

La tierra del “Tata Lázaro”, el Estado de Michoacán que fue creado en 1824, ha sido gobernado solo por el PNR-PRM-PRI y el PRD, y ha tenido durante los últimos cien años 30 gobernadores.

Convulsionado como la mayoría de los Estados de la República, de 1911 a 1928 tuvo 18 Gobernadores y de 1929 a la fecha 12.

En este último periodo cuatro gobernadores son de la familia Cárdenas. Por las condiciones actuales de inseguridad y anarquía en Michoacán, se deduce que sus gobernadores desatendieron la función originaria del Estado, que es brindar seguridad al pueblo. Cuando Felipe Calderón Hinojosa, también oriundo de Michoacán, asumió el gobierno federal anunció e inició acciones para enfrentar al narcotráfico y detuvo a Presidentes Municipales por denuncias acusatorias de estar coludidos con criminales.

Sin embargo el Poder Judicial todavía muy influido por los usos, lenidad y costumbres del sistema establecido el siglo pasado privilegió el Derecho antes que la Justicia y dejo en libertad a todos los detenidos. Ahora sabemos que algunos Presidentes Municipales y Gobernadores si no estaban coludidos con los delincuentes, si “dejaron hacer y dejaron pasar” de todo a la delincuencia organizada.

Felipe Calderón puso el dedo en la llaga, alborotó el avispero y desencadenó a la fiera de la anarquía y el autogobierno en algunas Entidades de nuestra República. Algunos Gobernadores no asumieron ni atendieron la convocatoria para depurar y profesionalizar a las corporaciones policiales de sus Estados y luego combatir coordinada y eficazmente a los criminales. Los Gobernadores omisos, particularmente los de Tamaulipas y Michoacán, dicen que con Enrique Peña Nieto sí hay total coordinación y buenos resultados.

Mientras siguen apareciendo bandas de delincuentes dedicadas no sólo al narcotráfico sino al secuestro, robo de automóviles, cobro de piso, extorsiones, trata de blancas, tráfico de migrantes y hasta cobro de impuestos. Por eso los habitantes de Michoacán han tomado las armas para combatir a los delincuentes.

José Manuel Mireles, líder moral de los grupos civiles armados contra el narcotráfico en Michoacán, calificó de «teatro» el acuerdo para legalizar a las autodefensas y recalcó que “Nadie se va a desarmar”. Y responden a la oferta de empleo del gobierno federal que no quieren ser policías. Quieren, como reza el lema de su Estado -“Heredamos libertad, Legaremos justicia social”- su Libertad. Exigen al gobierno que capture a los cabecillas de las bandas delincuenciales y restablezca el orden en el Estado.

Se advierte que el gobierno de Enrique Peña quiere hacerlo, pero el Estado no cuenta con elementos suficientes ni preparados para cumplir con su función principal. Por eso, como lo hizo Felipe Calderón, asumiendo su rol de primer Comandante en Jefe de las fuerzas armadas mexicanas, ha echado mano del ejército y la armada para combatir la delincuencia. Confiemos en que estas acciones se realicen de manera legal para el bien de México y l@s mexican@s.