Reflexiones: El día del Presidente

Septiembre es un mes significativo para México. El 16 de Septiembre de 1810 tuvo lugar el grito de independencia dado por Miguel Hidalgo.

Once años más tarde, el 28 de Septiembre de 1821, Juan José Espinosa de los Monteros, secretario de la Suprema Junta Provisional Gubernativa, redactó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano, documento fundador de la Nación Mexicana, y se instaló la Suprema Junta Provisional Gubernativa. Para luego elegir a los cinco integrantes de la Regencia del Imperio, conformada por Agustín de Iturbide, quien fungió como Presidente,  Juan O’Donoju, Manuel de la Bárcena, José Isidro Yáñez y Manuel Velázquez de León.

A partir de 1928 los gobiernos revolucionarios escogieron el día 1ro. de Septiembre para que el Presidente de la Republica rindiera el informe del estado que guarda la administración pública, alineándolo a aquella gesta histórica. Ese día pasó a ser el día del priismo, de la burocracia, de los políticos y, desde luego, el Día del Presidente. Solo servía para rendir pleitesía al Presidente y acrecentar su ego. El formato cambió cuando la democracia y la alternancia llegaron para sacar al PRI de Los Pinos y dejar huérfanos a los priistas durante doce años.

Mientras los gobiernos emergentes se dedicaron a ordenar la administración, las finanzas y fortalecer a las instituciones, el PRI y Televisa armaron la maquinaria publicitaria para vender al Gobernador del Estado de México como el candidato perfecto.

El PRI quería regresar a Los Pinos con mayoría en el Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, a la vieja usanza, para hacer y deshacer en la función pública. Enrique Peña Nieto y sus colaboradores pensaron que el bypass panista les dejó la mesa servida para su regreso triunfal y transformar, no administrar, según su dicho, lo que durante casi cien años los Presidentes emanados del PRI se negaron a cambiar.

Después de nueve meses de gobierno, el viejo sistema no pudo restablecer el formato del informe presidencial y un nuevo formato fue dictado por la CNTE, el espécimen del Sindicalismo más radical de México, cuyas huestes obligaron al Poder Ejecutivo a enclaustrarse en Los Pinos y al Poder Legislativo a amurallarse en su recinto para la entrega recepción del informe presidencial. Colateralmente secuestraron a los defeños en sus casas y sitiaron la ciudad de México. El día 2 de Septiembre el Presidente no informó, rogó al Congreso que aprueben sus iniciativas transformadoras.

Al final de su informe pidió a l@s ciudadan@s apoyo para el Congreso. Se le olvidó que siendo Gobernador del Estado de México, ante la ausencia de un Presidente priista de la República y como líder de la bancada priista instruyó, particularmente a los Diputados por el Estado de México, no apoyar las iniciativas del Presidente Felipe Calderón. Los deleznables e ilegales hechos cometidos por la CNTE y los indicadores del 1er. informe de Enrique Peña Nieto no son nada halagadores. L@s polític@s y la burocracia deben acatar y aplicar las Leyes para trabajar y avanzar por el bien de México y l@s mexican@s.