Reflexiones: División, unidad y autonomía

La  División o separación de poderes  significa ordenación y distribución de las funciones del Estado, asignadas constitucionalmente a  órganos y organismos públicos distintos, pero unidos y autónomos para ejercer responsable y legalmente sus funciones.

Esta teoría y el  reconocimiento constitucional de los derechos naturales y fundamentales de los pueblos, son los principios que caracterizan al Estado en el  Derecho moderno. La práctica anticonstitucional del siglo pasado, mediante la cual el Presidente de México tutela a los Poderes Legislativo y Judicial, genera desacuerdos, desunión, pugnas y enconos entre los partidos políticos, los políticos,  los gobiernos y aun entre l@s ciudadan@s.

Si bien es cierto que esas anacrónicas prácticas empiezan a erradicarse, en algunos Estados siguen vigentes porque algunos gobernadores ahora se comportan como Virreyes.  Con el establecimiento de la democracia estamos transitando  del viejo régimen presidencialista, autoritario y absolutista,  hacia uno de Libertinaje, de libertad irresponsable, en el que los políticos, la inteligencia mexicana, los medios de comunicación, comunicadores y  la sociedad mexicana incurren cotidianamente.

Ante esa realidad bien vale la pena empezar a hablar de Suma de Poderes. Los políticos deben trabajar en equipo para que la función pública rinda buenas cuentas a la sociedad mediante el establecimiento del Estado de Bienestar. Los poderes Legislativos y equivalentes, Regidores, Diputados Estatales, Diputados Federales y Senadores representantes de los ciudadanos deben diseñar corresponsablemente políticas públicas de beneficio general, sin distingos sociales de ninguna clase y, como mandantes vigilar y fiscalizar su ejecución a cargo  del Poder Ejecutivo. Presidentes Municipales, Gobernadores y Presidente de la República no son autoridades absolutas, sino mandatarios.

Los poderes judiciales, los jueces, Ministros y Magistrados deben ser pulcros, transparentes y expeditos. Son la parte de la función pública que debe dirimir las diferencias y controversias de los ciudadanos ecléctica, imparcial y sabiamente en favor de quien tiene la razón. No en función de los procesos y procedimientos del Derecho Adjetivo, ni siquiera de las disposiciones del Derecho Sustantivo, sino de los hechos, la razón, la lógica, el sentido común y la equidad.  La parte ofendida no tiene por qué pagar una mala integración o un procedimiento fuera del Derecho. 

Los Jueces deben reponer las deficiencias y sancionar, con base en los hechos, a la parte responsable. El absolutismo y autoritarismo del pasado son prácticas del pasado y debemos ejercer nuestros derechos y libertades de manera activa y responsable para que no vuelvan. 

El Presidencialismo, el Patrimonialismo y la Partidocracia han exacerbado la corrupción, han generado una simbiosis y conciencia de clases inaugurada por Lázaro Cárdenas en 1939. La Sociedad, los mandantes, debemos vigilar las conductas y patrimonio de los servidores públicos. Ni división, ni fusión ni confusión de los Poderes Públicos. 

Mejor Suma de acuerdos, complementariedad, corresponsabilidad y compromiso social contra el Presidencialismo.  De lo contrario casos como las “pensiones vitalicias”  de los Magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y las auto-autorizaciones de venta de inmuebles públicos a Eligio Valencia Roque y las licencias de casinos de Jorge Bustamante seguirán proliferando.