Reflexiones: Comisión Nacional Anticorrupción ¿cortina de humo?

Por José Cervantes Govea

jocegovea@yahoo.com

Aún no desaparece del todo el nefasto presidencialismo. Veo y oigo al futuro Presidente de México conduciéndose como la solución de todos los problemas del país. Lo veo iniciando leyes. Ni se diga de los Diputados y Senadores. Sabemos que esa es su función principal, pero también sabemos que otra, quizás más importante, es vigilar, fiscalizar y auditar el debido, responsable y legal ejercicio de los recursos públicos. Tanto en las Dependencias y Entidades del Poder Ejecutivo, como en el Poder Judicial y los Organismos autónomos, incluidos, por supuesto, los recursos que gasta el Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos. Los tres órdenes de gobierno deben hacer lo mismo. Cuando detecten desvíos o sustracción de recursos públicos deben sancionar a los malos servidores públicos, ya sean de elección o designación, y de cualquier partido. Acabar con las “vacas sagradas” y aun sacrificarlas si se lo merecen. Vicente Fox presentó al Congreso la iniciativa de Ley que reglamenta el artículo sexto constitucional para hacer accesible la información pública, pero de nada ha servido. La opacidad y las trampas urdidas por los servidores públicos siguen vigentes. Ya sabemos, aunque no cabalmente, cuánto, cómo y en qué se gastan los recursos públicos. Ya nos enteramos de los salarios y demás prestaciones económicas de la alta, media y baja burocracia. Pero no hemos visto voluntad de ninguno de los servidores públicos responsables de sancionar los saqueos, desviaciones, negligencias y excesos en las adquisiciones de los bienes y servicios en la administración pública. 

Los partidos, que deben vigilar y responder por los actos de los servidores públicos y gobiernos emanados de sus filas, guardan silencio, solapan y hasta defienden a quienes cometen fechorías. Los jueces anteponen el Derecho a la Justicia. Los representantes de los ciudadanos ocupados en seguir haciendo más leyes que ni siquiera ellos respetan.

Por qué el afán de fomentar el Presidencialismo, por qué seguir exigiéndole al Titular del Poder Ejecutivo combatir la corrupción y acabar con la impunidad, cuando ambos flagelos están relacionados con la Justicia. En todo caso hay que exigírselo a Ministros, Magistrados y Jueces. Y si estos no responden, entonces al Poder Legislativo para que, mediante el Control Constitucional, les inicien juicio político y los remuevan de sus cargos. Contra la lenidad de las autoridades jurisdiccionales, la tardía o nula fiscalización del Poder Legislativo y cero sanciones a los malos servidores públicos habría que hacer leyes inteligentes. Es decir, actuantes por sí mismas, que pudieran sancionar por sí solas a sus transgresores. Las sanciones y la punibilidad no son parte del lenguaje ni acción política de los Partidos ni del Gobierno, ni de políticos ni gobernantes.

No hemos visto voluntad, honestidad ni energía en los servidores públicos en este apartado. Más bien se protegen unos a otros, bajo el dicho o vulgar: “Hoy por ti, mañana por mí”. No se trata de encarcelarlos sino de enjuiciarlos, confiscarles la riqueza mal habida, echarlos a la calle y, tengan vergüenza o no, exhibirlos públicamente. ¿Eso sería más que suficiente no creen ustedes?

*José Cervantes Govea radica en Tijuana, es Contador Público egresado de la UABC y abogado egresado de Univer Tijuana.