Reflexiones: Candidatos únicos

“Si no te ocupas de la política, los políticos se ocuparán y abusarán de ti”.

Yves Montand.

 

Durante décadas hemos visto la voluntad presidencial ceder a la tentación de nombrar a su sucesor y para imponer candidat@s en Estados y Municipios, llamados candidatos Únicos o de Unidad. Con el triunfo de Ernesto Ruffo en 1989 creímos que la anhelada democracia por fin había llegado. Más

 tarde, en el año 2000 creímos que Vicente Fox en la Presidencia de la República abatiría y erradicaría los malos usos y abusos gubernamentales. Sin embargo lo más que se logró fue hacerlos públicos pero nada más. Ni un solo pez gordo ha sido sancionado. Con la democracia sobrevino la pluralidad en los Poderes Legislativos, tanto federal como estatales, pero degeneró en la nefasta fórmula de Partidocracia y Pactismo. Este fenómeno político, además de atentar contra la Democracia, ha propiciado el sobreendeudamiento de Municipios y Estados de manera irracional y exorbitante. Algunos Presidentes municipales, regidores y regidoras, Gobernadores, Diputad@s federales y estatales, Senadores y Senadores, y la burocracia en general han incrementado sus emolumentos y dietas de manera abusiva, indolente y escandalosa.

También ha fortalecido la negación, omisión, simulación, ilegalidad y perversión de los procesos electorales internos de los partidos y de los constitucionales electorales. Los dirigentes de los partidos preocupados por detentar el poder a como lugar incurren en acuerdos para evadir y eludir los ordenamientos constitucionales y legales. Ha fomentado la práctica evasiva y antidemocrática de nombrar o acordar entre los aspirantes o por las cúpulas partidistas candidat@s únicos o de Unidad partidista y la consecuente negación a organizar elecciones primarias hacia el interior de los partidos mediante el voto de sus miembros. Ahora en base a percepción, opinión, aclamación, proclamación y encuestas deciden un@s cuant@s quienes han de contender por los cargos de elección popular. Asi l@s designad@s no tienen ni asumen compromiso social, sino con quienes los impusieron. Algunos medios de comunicación, autoridades electorales omisas, y las autoridades partidistas acotan y consienten la conculcación de las Leyes, reglamentos, estatutos, principios y doctrina. Los tiempos legales para las precampañas y campañas, los límites de gastos para las mismas son inobservados y rebasados con mucho y toda clase de artimañas con la complacencia, lenidad y complicidad de quienes deben vigilar y sancionar los procesos. En el ejercicio de gobierno la esperanza de cambio se disipó. Los partidos lejos de exigir a sus candidat@s, ya en funciones de gobierno, imponer orden y legalidad, honestidad, administración, transparencia, rendición de cuentas y sanciones a los transgresores de la Legalidad y al debido ejercicio de la función pública, consienten abusos, corrupción e impunidad en el ejercicio del gasto público. Han combinado y fortalecido las malas prácticas del gobierno y las de su vida interna acrecentando el desprestigio tanto del gobierno como de los partidos. L@s mexican@s nos constituimos como una República democrática que necesita ciudadan@s demócratas que sepan, quieran y puedan participar y gobernar por y para el Estado de Bienestar. Solo así abatiremos el abstencionismo y avanzaremos hacia la legitimidad de nuestros gobernantes y el prestigio de México.