Reflexionemos sobre la educación en Baja California

Por Manuel Alejandro Flores

Todavía no conozco a la persona que considere que la educación no es importante en la vida de sí misma o de otras personas. Los padres de familia valoramos y apreciamos la educación escolarizada de nuestros hijos; sin embargo, después del enorme esfuerzo del Estado Mexicano por garantizar buenos niveles de cobertura escolar, una plantilla docente robusta y pagada a lo largo y ancho de la República Mexicana, la asignatura pendiente para el mundo educativo está en la encrucijada de la incursión tecnológica, la pandemia y el enorme atraso de algunas comunidades en su inserción social partiendo de la falta de capacitación docente, infraestructura y las difíciles relaciones entre gobiernos y algunos sindicatos.

Para el caso particular de Baja California, no hay mucho para donde hacerse. Aunque el panorama parece mejorar de educación media superior para arriba, la realidad es que hay una depuración silenciosa de aquellos alumnos, que, desde primaria, presentan resultados inconsistentes en sus asignaturas. El tema de las adicciones y de problemas económicos también se asoma para el panorama educativo actual. Por esta razón propongo las siguientes 5 reflexiones para un sistema educativo de 10 en Baja California:

  1. Una clave es impulsar leyes y políticas que fortalezcan a la familia y su rol educativo. Ante la crisis de valores que vivimos es importante fomentar apoyos que vayan en la línea de que los padres encontremos espacios de formación para nuestros hijos. Una especie “on boarding” de la escuela hacia las familias para hacerlas participar más en la labor educativa de los estudiantes. Una de las lecciones de la pandemia para padres y maestros fue que sí se puede aprender en casa, pero esta labor requiere del uso de todas las capacidades humanas y tecnológicas para una mejor comunicación entre padres y maestros que permita garantizar mejores aprendizajes.
  2. La gran clave son los docentes. Necesitamos docentes abiertos y dispuestos a ser evaluados. Necesitamos un sistema educativo enfocado en sus docentes y en sus necesidades de capacitación y desarrollo, necesitamos también a un sindicato más preocupado por que las condiciones de ciertas escuelas mejoren para que los docentes que representa puedan hacer mejor su labor. Necesitamos reconocimiento social a los docentes. Que se sientan respaldados en su labor por la comunidad en su conjunto.
  3. Atender las necesidades básicas de infraestructura, especialmente en las zonas más vulnerables. Hoy sabemos que las “instalaciones” de una institución no son lo más importante, pero existen para dar soporte a la labor docente y de los estudiantes. El rezago en el tema de infraestructura en nuestro Estado es muy alto, al menos 6 de cada 10 escuelas requieren de apoyos para contar con espacios más adecuados para la educación. Sumado a esto, la conectividad escolar es casi nula. Podríamos empezar por asegurar que en las escuelas se cuente con internet pertinente y adecuado para estudiantes, docentes y personal administrativo.
  4. Conectividad para todos. Aunque parece guajiro o sacado de un “cuento chino” esta es la ruta a seguir: Dispositivos y conectividad adecuados, con personal docente, padres de familia y estudiantes capacitados para su uso para implementar el modelo híbrido en la educación. Como señalé al principio, los padres de familia valoramos mucho la ‘presencialidad’ en la escuela, empero, debemos adaptarnos a esta nueva realidad que implica que apoyemos más a nuestros hijos desde plataformas educativas. El reto por supuesto, es lograr la accesibilidad en los lugares más pobres y remotos de Baja California y de México.
  5. Enfoque distinto en el tiempo presencial. Reconocemos que la salud es lo más importante, pero que también como seres humanos de que tenemos una necesidad de socialización. Enfocar las actividades escolares en fortalecer esta habilidad de socializar, trabajar en equipo y desarrollar cuestiones comunitarias y de participación será vital para el correcto aprovechamiento de estos espacios.

En conclusión: La Educación es el motor que puede transformar verdaderamente nuestra comunidad. Si como Estado-Comunidad le apostamos a esta tarea, la educativa, más y mejores oportunidades para todos surgirán. Los empresarios deben ser de los principales interesados en lograr que la educación sea de calidad atendiendo a que son los principales consumidores de talento.

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