¡Reevolución e Independencia Juntas!

Por José Cervantes Govea*

“Vamos a empezar la Segunda Re-evolución mexicana y la nueva independencia juntas”: El Bronco

La democracia trajo consigo la alternancia con los mismos vicios y costumbres del anquilosado y bicentenario sistema político. 

La moda para recuperar credibilidad del electorado, que nunca ha tenido, aun entre sus propios simpatizantes, fue inaugurada por Enrique Peña Nieto: Firmar ante notario público los compromisos, asegurando y haciéndoles creer a los votantes que por eso cumpliría sus promesas. Bajo la premisa del refrán “Al mal paso darle prisa”, l@s polític@s mexican@s prometen transformar a México en seis años. Igual que sus antecesores, ahora en acuerdo con los Jefes nacionales de los tres partidos más importantes del país, mediante un pacto eminentemente político, inauguran una nueva época. 

Peña Nieto asumió en campaña  266 compromisos y luego, mediante el “Pacto por México” 96 más.  Y como siempre, las vicisitudes propias y ajenas, internas y externas, serán pretextos para justificar su incumplimiento.

No acabamos de entender, instaurar ni vivir a plenitud la democracia cuando los intereses de los partidos y la voluntad de sus dirigentes truncaron la transición democrática. El nuevo PRI promovió y encabezó la formación fáctica de un sindicato de partidos para acordar y pactar reformas y acciones para modernizar a México. 

El miedo de l@s polític@s a la democracia, y la libertad que conlleva, es tanto que prefieren que las candidaturas se resuelvan mediante encuestas o designaciones, para evitar divisionismo, fragmentación y transfuguismo. Ahora la publicidad, percepción, opinión, aclamación,  proclamación y encuestas sustituyen el derecho y libertad de votar o inducen el voto ciudadano.

La Partidocracia y el Pactismo han  fortalecido la negación, omisión, simulación, ilegalidad y perversión de los procesos electorales internos de los partidos y de los constitucionales electorales.  Los dirigentes de los partidos preocupados por detentar el poder a como dé lugar incurren en acuerdos para evadir y eludir los ordenamientos constitucionales y legales. Han asumido la práctica evasiva y antidemocrática de nombrar, acordar con los aspirantes o designar candidat@s únicos o de Unidad partidista y la consecuente negación a organizar elecciones primarias hacia el interior de los partidos mediante el voto de sus miembros. 

Nuestra democracia enfermó en su etapa infantil y de una leve calentura evolucionó a una “fiebre de independencia”. La añorada  liberalización política para hacer valer el derecho a ser votado y despertar el derecho a votar de l@s ciudadan@s ha motivado a militantes de sangre del color de sus siglas partidistas migrar hacia otros partidos o se vuelven “independientes” y, quizás lo mejor, la participación política de ciudadan@s que nunca han militado en ningún partido. 

A dos siglos de Independencia y uno de la Revolución el modelo político mexicano reprobó la prueba democrática. La obtención del poder, la detentación y ejercicio de la función pública se siguen practicando ilegitima, patrimonialista y excluyentemente,  la riqueza nacional está concentrada en el 1% de l@s mexican@s,  tenemos a once de l@s más ric@s del mundo –en miles de millones de dólares-  y a más de cincuenta millones de pobres.

*José Cervantes Govea  radica en Tijuana, es Contador Público egresado de la U.A.B.C. y Abogado egresado de UNIVER Tijuana. Acepta comentarios a jocegovea@yahoo.com