Recuperando la Hegemonía

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

Tremendo sábado futbolero para México. Tuvieron que pasar más de cuatro años para que México le volviera a ganar al selectivo estadounidense en un partido oficial y en que mejor momento que en un partido tan importante como el que protagonizaron estas dos escuadras el pasado sábado. Generalmente partidos de esta índole generan expectativas muy altas por la fuerte rivalidad entre sus dos aficiones y por lo que representa para ellos una posible victoria, y suelen decepcionar a la afición por lo mismo.

 

Afortunadamente, a pesar de que el equipo norteamericano se vio dócil durante tramos del partido y que el combinado nacional no fue tan claro al frente, el encuentro estuvo lejos de decepcionar a los miles de aficionados que presenciaron un partido lleno de emociones y buen futbol.

Con una selección mexicana que necesitaba más que nunca derrotar a una selección norteamericano que suele plantarse bien en cualquier cancha, Ricardo Ferreti alineó a tres delanteros de inicio, mostrando que no se iba a guardar absolutamente nada para este encuentro. Y a pesar de que el combinado tricolor no había jugado de esta manera bajo el mando de Ferreti, el equipo se vio bien e inclusive logró ponerse al frente en el marcador gracias a una excelente combinación entre sus tres hombres de ataque. Desafortunadamente, el gusto duró poco y Estados Unidos logró empatar rápidamente.

Tras el empate momentáneo, la tónica del partido sería la misma, con un México atacando constantemente mientras el rival se mantenía bien parado atrás, esperando su oportunidad para atacar. Y quizá esto fue lo más sorprendente de todo. Ya sea por el planteamiento ofensivo del Tuca o porque Klinsmann así lo quiso, Estados Unidos jugó su partido de una manera muy cautelosa y poco espectacular. Con poca llegada pero siendo un equipo práctico y eficiente, fueron capaces de empatar el partido en dos ocasiones e inclusive mandarlo a tiempo extra en donde tuvo que venir una genialidad por parte de Paul Aguilar para darle el triunfo al equipo mexicano.

Últimamente en enfrentamientos directos entre estas dos selecciones, los norteamericanos habían sido los que se agrandaban y dominaban el partido mientras que los mexicanos se achicaban y eran incapaces de reaccionar ante la adversidad. Afortunadamente, para este encuentro se dio todo lo contrario.

México sorprendió al jugar sin miedo y nunca bajar los brazos a pesar de que el rival logró alcanzarlos dos veces, mientras que el equipo estadounidense se vio superado por gran parte del partido. Sin haber dado el mejor partido de sus vidas, pero mostrando mucha entrega y corazón, México fue capaz de derrotar a su acérrimo rival y es el digno representante del área de CONCACAF en la próxima Copa Confederaciones que se llevara a cabo en Rusia en el 2017.

Y con este triunfo por parte de la selección mexicana, se termina una racha muy larga de derrotas ante los Estados Unidos y momentáneamente se recupera la hegemonía que se había perdido.

 

gsanchez-aldana@outlook.com

 

*Estudiante de la Universidad Estatal de SD, apasionado del fútbol