Quinientas (500)

Por Juan José Alonso Llera

“Si los mediocres te llaman terco, vas por el camino correcto.”

Jamás pensé que un momento tan emblemático para el Alquimista, se diera en esta circunstancia. Yo no diré la estupidez mayúscula de que la crisis del Covid-19 me cayó “como anillo al dedo”, ni tampoco le restaré importancia a las cosas que de verdad nos importan a los seres humanos. Pero tengo la inquietud y la felicidad de compartirles que hoy se cumplen 500 columnas seguidas sin fallar una sola semana, así que hoy quiero hablarles sobre la constancia, el logro y la satisfacción que este hecho me produce, a mi “Juanjo” (como me conocen mis amigos, mis fans confundidos y uno que otro imbécil).

Hoy con mucho gusto y cariño recuerdo el día que conocí a Fernando y me dijo: “Muchos quieren escribir aquí, pero pocos se comprometen a hacer el esfuerzo semanal”. Mi buen Fer hoy te reitero mi compromiso contigo y con el semanario, después apareció el buen Moi, con sus críticas, palabras domingueras y mucho cariño e inteligencia. Sería injusto no agradecer a Hugo, que siempre tiene la disposición y la paciencia de revisar mis artículos, aunque los modifique muchas veces.

Para explicarme mejor, la disciplina te dice: hazlo ahora, la procrastinación te dice: hazlo cuando puedas (hazte wey).

Ahora bien, la relación que existe entre la disciplina y la constancia, es que la primera se tiene que realizar las 24 horas del día, los siete días de la semana; es decir, la disciplina debe ser constante. Es necesario que comprendas que necesitas un esfuerzo constante y disciplinario para dominar la magia de fijar metas, para aprender a administrar tu tiempo, para reconocer tus errores, para ser sincero contigo y con los demás, para planificar, para poner ese plan en acción, para cambiar hábitos, en fin, para casi todo en la vida. La disciplina hará que el acto de la acción sea instintivo, automático, porque recuerda que la falta de disciplina en las pequeñas cosas de la vida, te pueden costar mucho en las cosas importantes de la misma.

¿Qué estás esperando para ser disciplinado? El momento es ahora y descubre las posibilidades infinitas que tienes en la vida. Ten disciplina y constancia.

Lo único que me queda es ser agradecido con la vida, con mis amigos, con mis lectores, con mi familia, con los políticos, sobre todo los estúpidos que me dan mucho material para poder escribir, con Dios, que sin él no avanzo y con todas las personas que me impulsan día a día para seguir mejorando. Mamá se que me estás viendo, te dedico todas mis líneas semanales, para que me sigas inspirando.

En fin, la próxima semana empezaremos las siguientes quinientas y así sucesivamente hasta que un día el alquimista se vaya preferentemente al cielo. Gracias mil y un abrazos a todos los que se me han adelantado a la vida eterna.