Quimérico, la experiencia de sentirse en casa

Por Adriana Zapién y Valente García de Quevedo

Cuando estudié arquitectura y diseñábamos casas, me centraba en las cocinas pues mi madre amaba estar ahí. Amaba prepáranos de comer, hornearnos pasteles y una gran cantidad de postres tanto inventados como sacados de su viejo recetario que había comenzado a llenar desde que ella era niña.

Mi madre verdaderamente amaba cocinar y la cocina era el lugar donde nos demostraba cuanto nos amaba. Cada plato sabía a su amor y recuerdo como a pesar de que en la casa había un gran comedor, no había mejor lugar que la pequeña mesa que estaba en la cocina para comer ahí, cerca del calor del horno. Esa era una atmosfera que me hacía sentir tan bien,  que ahí me ponía a hacer la tarea mientras ella horneaba un pastel o llegaba de la escuela a contarle mi día.

Al entrar a la cocina escuchaba un ¿Cómo te fue? , o ¿Cómo va tu día?, y dependiendo de la cara que tuviera exclamaba ¡Cuéntame qué te acongoja o te alegra! Entonces sucedía la magia y siempre me sentí bien recibida. Ahí me enseñaba el mundo porque amaba explorar las recetas de todos los países y nos enseñó a comer; pero sobre todo a experimentar sabores.

Esa sensación es la que tengo cuando entro a Quimérico. Sé que cada quien percibirá cosas diferentes pero podría apostar que igual que yo, algo sienten los clientes cuando entran, porque  veo que la pasan bien;  pero sobre todo porque regresan una y otra vez al igual que yo.  A desayunar a comer o a cenar, a tomar un café o una refrescante cafeína tropical. A pecar con un French Toast relleno de queso ricota o a merendar un calientito Croissant de Salmón Ahumado pero regresan; porque lo que pruebes te llevará a una experiencia que superara tus expectativas.

Lo que sus creadores pensaron que sería este magnífico proyecto,  eso fue. Un lugar donde entras y te trasportas a donde tu energía quiera llevarte;  porque eso es una Quimera: Aquello que no existe más que en la imaginación como si fuera real sin serlo. Un lugar donde puedes  experimentar el placer de la combinación de sabores en un mismo plato entre lo dulce y lo salado. Todo con excelente calidad.

Aquí he escrito más de una de mis columnas de Visa para Dos acompañada de mi Turmeric Latte; he pasado horas contestado los foros de debate de la tarea del Master de RSE. Aquí me vengo a leer y aquí me inspiro, porque no hay nada mejor que oler el café recién hecho, oler la comida que se está preparando, al mismo tiempo que charlas en la barra con el chef o con el barista con el turno.

Quimérico es entonces el lugar de aquello que no existe, más que en la imaginación como si fuera real sin serlo. Y en mi imaginación es como estar en la cocina de mi casa donde mi mamá nos esperaba cocinando. Llegar de un pesado día de trabajo a escribir, a hacer la tarea, a leer o simplemente a platicar como si todos fueran mi familia. Aquí consienten a todos con un rico platillo y los apapacha con una bebida.

Felicidades a todos los que hacen de Quimérico una experiencia sensorial Mirelle, Diego, Teresita, Sofia, Eric, Alexia, Cesar, Damaris,  Cristal, Alex felicidades por este quimérico primer año.

P.D. Que conste que no me pagan por escribir así que no hay interés mayor de esta reseña que el compartir y agradecer tanta calidez.