¿Quién tomará el liderazgo para reducir la rotación de personal en Tijuana?

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Recientemente se comentó por parte de la Asociación de Recursos Humanos de la Industria en Tijuana Arhitac por parte de su presidente, el Lic. Heriberto Galindo Aguirre, que en la ciudad de Tijuana prevalecen más de 25 mil vacantes de empleo. Lo cual no es una situación inédita, es decir, este panorama ya se ha vivido anteriormente en el que varias empresas de manufactura nuevas llegan a esta ciudad en busca de su mano de obra competitiva y experimentada, algunas otras que deciden expandir sus operaciones, aunado a un sector servicios que también genera su propia demanda de personal.

Todo esto combinado nos lleva a una constante escasez de fuerza laboral ya que la población en posibilidad de laborar tiene un mundo de oportunidades de donde elegir, y en caso que por alguna razón no le convenza la elegida, simplemente busca otra distinta con la certeza que la encontrara durante la misma semana, si no es que al día siguiente con un salario y condiciones similares.

De acuerdo a información del despacho Ruiz Morales la rotación promedio en esta ciudad ronda alrededor de un seis por ciento mensual. Evidentemente habrá empresas que tengan menos, pero también las hay que llegan incluso a rebasar el 10 por ciento. Lo cual evidentemente impacta negativamente en la operación y planes a futuro, ya que la mayoría de las personas que deciden dejar su empleo lo hacen entre los primeros 30 y 60 días de antigüedad. Dificultando y encareciendo cualquier tipo de plan de entrenamiento de capacitacion.

La razón no se sabe a ciencia cierta, ya que el porcentaje mayor de personas que dejan su empleo lo hacen sin ni siquiera renunciar, haciendo casi imposible hacer una entrevista de salida en la que se puedan detectar oportunidades de mejora. Las siguientes tres razones oscilan regularmente entre el cuidado de los hijos, salir de la ciudad y otro trabajo siendo esta última la más honesta de todas.

Todo lo anterior no es definitivamente una situación nueva, se podría decir más bien que ha sido una constante en esta ciudad con el que ya varias generaciones de empresas, trabajadores y directivos del departamento de capital humano han tenido que acostumbrase a vivir con ello y aprender a más que explicar a convencer a sus corporativos en el extranjero o en otras regiones de este país que esta es una situación “normal”, cuando no tendría por qué serlo, al menos a estos niveles.

Años atrás se justificaba con que aun con una rotación alta los márgenes de utilidad seguían también siendo altos para la empresa extranjera. Sin embargo, hoy en día estos se ven cada vez más reducidos por distintas razones lo cual está también reduciendo los niveles de tolerancia de los corporativos a ver que la mayor parte de su personal contratado a niveles operarios debe ser reemplazado en menos de seis meses en una dinámica de nunca acabar y más aún cuando otros centros industriales están emergiendo y consolidándose como más estables.

La pregunta es ¿qué debe suceder en la industria en Tijuana para que ahora sí, empresas, organismos empresariales, de capital humano y autoridades lleguen a un acuerdo común que ponga fin a una dinámica toxica de arrebatamiento de trabajadores por medio de ofrecimiento de todo tipo de bonos, salarios aparentemente atractivos, entre otras prácticas más que sólo desgatan sin resultados efectivos?

Aún se está a tiempo para recomponer esta situación para beneficios de todos, quizá una segunda pregunta es: ¿Quién o qué organismo o autoridad tomará el liderazgo? Y una más, ¿quién lo debería hacer?