¿Quién es el Dr. Goiz?

Por Maru Lozano Carbonell

Imagínate que naces por ahí de 1941, que creces junto a nueve hermanos, de repente muere tu madre y tú papá se va al seminario para convertirse en sacerdote, entonces te encargas tú de la casa.

Con eso y más, imagínate que a los veintitrés años te metes a la Escuela de Medicina Física del Hospital Americano Británico para estudiar Fisioterapia e ingresas a trabajar al Instituto Nacional de Neumología donde trabajas veinte años a cargo del Departamento de Medicina Física y Rehabilitación.

Puebla, el lugar donde naciste, sigue siendo testigo de lo apasionante que es para ti este campo. También estudias para Médico Cirujano y Partero en la Escuela de Medicina de la Universidad Autónoma de Puebla, te titulas en 1984.

Otra cosa que te apasiona son los imanes, siempre estás desarmando todo artículo que los contenga y los apilas, los coleccionas… ahí los tienes. En 1988 te resuena la filosofía del doctor americano Richard Beren Meyer que dice que, como somos agua y, cuando ésta sale de su entorno normal, o sea de su ph (potencial de hidrógeno) neutro, pues se convierte en la casita de otros microorganismos y sustancias, si se nos mete este microbio, pues se distorsiona en dos sentidos: foco acidótico y el otro alcalino; así el cuerpo soporta al microorganismo.

Tú como médico te la has pasado escuchando que cuando un microbio entra al cuerpo, se ubicará en las mucosas, en los epitelios, en algún lugar así y pues descubres que “no”, te das cuenta que cuando un microbio entra a tu cuerpo, se aloja en un sitio específico, hace su casita donde eligió y ahí se empieza a reproducir y es hasta cuando madura que da síntomas.  Entonces te cae el veinte de que es justo en este punto donde los médicos alópatas están: ¡En los síntomas!

Tú te enfocas en el origen de ese fenómeno y el 10 de octubre de 1988, descubres el código patógeno que puede identificar virus, bacterias, hongos, parásitos, toxinas y disfunciones.

Te encantan los campos magnéticos, siempre usabas tus imanes para checar dónde está la distorsión del ph en el cuerpo. Un paciente con VIH/SIDA que acepta ser tratado por ti, lo revisas, y te das cuenta que en el timo había un foco energético alcalino, sigues revisando y al llegar al sacro, y ahí está el foco ácido. Piensas como físico: “…y ¿si empujo ambas cargas con magnetismo para que impacten y neutralicen…?”  ¡Resultó! Se curó por primera vez un paciente con VIH/SIDA.

De ahí comienzas a investigar bien clínicamente, pero también a lidiar con la tragedia que te hacen vivir las autoridades sanitarias porque ya llevas dieciocho pacientes curados de SIDA, un niño curado de tuberculosis y de loco-peligroso no te bajan. Tú sigues curando un montón de enfermedades con tu terapia de par biomagnético. Tampoco ha sido fácil para ti que se mueva con esto toda tu formación como médico alópata. En 1993 haces tu libro, pero te quieren prohibir la edición. En fin, sigues en otras partes del mundo y hasta haces tu escuela.

Mueres el mes pasado, el 27 de marzo. ¡El mundo entero sigue tu técnica!  Mexicano increíble, mexicano que trasciende.

Personalmente puedo decir que a su técnica debo la salud de mi hija. Enorme Dr. Isaac Goiz Durán.

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