Que protesten, pero no afecten a terceros

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

“Que protesten, pero que no afecten a terceros”. Esas son las palabras de algunos que aún no terminan de entender la magnitud del movimiento “Un Día sin Nosotras”. La realidad es que las mujeres llevan miles de años en la historia de la humanidad protestando sin afectar a terceros, pero también sin ser escuchadas. Solamente cuando se han unido para hacerse presentes mediante su ausencia, afectando a terceros, es cuando se han logrado cambios importantes para ellas. Un ejemplo son las mujeres islandesas que en los años setentas salieron a las calles a exigir igualdad de género paralizando al país nórdico, y sólo hasta en ese momento cambió su situación.

“Es que no tienen idea del impacto que significa detener la economía un día”. Porque lo saben es que lo hacen. No es una acción irresponsable, sino todo lo contrario. Irresponsable sería que a pesar de los múltiples y horrendos feminicidios que han tenido lugar en nuestro país, guardaran silencio y voltearan su mirada hacia otro lado, pretendiendo que nada ha pasado aun cuando pudiera tratarse de sus propias hijas.

Si bien es cierto que los asesinatos de Ingrid Escamilla y la niña Fátima detonaron este movimiento nacional, también es cierto que son solo un par de casos de los muchos que suceden día a día en México a los que se suman nombres como Mara Castilla, Lesvy Berlín, Abril Pérez, entre otras más.

De acuerdo al informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2019 los feminicidios en México fueron 976, más del doble de los que hubo en 2015, siendo el estado de Veracruz el que encabeza la lista con 157. Nuestro estado contribuyó deshonrosamente con 23 asesinatos de género en la que uno solo es demasiado.

La cantidad de feminicidios que hubo el año anterior significa un promedio de tres mujeres asesinadas por violencia de género por día. Así como pudiera haber alguien que diría que tiene otros datos y que no son tantas, la verdad los otros datos de los otros datos pudieran indicar que son muchas más.

Algunas empresas han manifestado abiertamente su apoyo al movimiento indicando que a las que no se presenten a trabajar no se le aplicará ninguna medida disciplinaria. Hay quienes han ido más allá afirmando que no les descontará el día. Pero también hay empresas que están buscando formas de convencer a su población femenina de que asistan a laborar, y que apoyarán el movimiento de “otra manera”.

El objetivo de Un Día sin Nosotras es exigirle al gobierno y a la sociedad en general que haga lo que se tenga que hacer para detener los feminicidios en México, y que los que sucedan sean castigados con todo el peso de la ley. El mecanismo es callar el 9 de marzo para hacerse escuchar, ausentarse para hacernos valorar su presencia, no hacer para que apreciemos lo que hacen, detenerse para hacernos entender que ellas son las que generan el movimiento. Que razonemos que vale más, pero mucho más la vida de una sola mujer de la edad, condición social, apariencia, credo, profesión, orientación sexual, afinidad política que sea, que todos los monumentos históricos del país.