¿Qué Hacemos Con El Cuñado O El Yerno?

Por Juan José Alonso LLera

Hemos llegado al hartazgo del presidente, de la gaviota, de la casa blanca, de tantos muertos, de que ahora Osorio Chong haciendo mancuerna con Murillo Karam, deciden aplicar la ley para evitar que la gente llame a las cosas por su nombre públicamente (seremos Turquía o Irán), en fin hay quienes deciden que es más fácil reprimir que resolver, no me quiero olvidar de este México en crisis y no quitaré el dedo del renglón; no solo opinando, sino haciendo, como es mi deber, pero por ahora dejaré en paz estos merequetengues y no por miedo a SEGOB, pero creo que la vida sigue y hay un sin fin de temas que hay que tocar para avanzar.  Así que le doy vuelta a la página y sigo con mi esencia.

Siempre está presente el debate en la empresa familiar: ¿Qué hacemos con los parientes “políticos”?, sobre todo con los cuñados. Sin duda uno de los temas más complejos y difíciles de abordar, ya que toca las fibras más sensibles del tejido emocional y relacional de toda familia. 

En algunos casos los familiares políticos son una bendición, porque aportan la imparcialidad y tienden a dar “aire fresco” a las relaciones familiares. Hay casos de los grandes directivos y presidentes de empresas familiares que marcaron historia consiguiendo éxitos y crecimiento de las empresas que no iban a heredar.

Pero hay familias que ven a los parientes como intrusos, ajenos a los valores y la cultura familiar y prefieren mantenerles fuera del perímetro empresarial y patrimonial.

La elección de pareja tiene mucho que ver con las propias costumbres y valores de la familia, en base al modelo que aprendieron y que los hijos empiezan a constituir la suya propia, aunque a veces hay sorpresas.

Lo mejor que pueden hacer los empresarios familiares es hacer que los familiares políticos se sientan confiados y animarles a que expresen sus opiniones (no muchas jajá), sobre cómo ven y cómo se sienten.

No es un camino fácil y requiere en primer lugar mucha generosidad, compromiso y comprensión por parte de toda la familia empresaria, puesto que pueden aportar una visión diferente.

No se les debe tratar como intrusos, sino como observadores cuyos puntos de vista pueden ser válidos. (Es de sentido común tener en cuenta que cuando sus puntos de vista son interesados o destructivos, su aportación ha de ser ignorada).

Para responder a la pregunta de si los familiares políticos enriquecen o debilitan, primero hemos de ver cómo está la familia empresaria. Los familiares políticos son un buen reflejo del ambiente de confianza que se respira y un excelente indicador del clima familiar. Observando su integración y compromiso con los valores y la visión de su nueva familia podemos tener una idea bastante precisa de cómo está la familia en términos de  capacidad de acogida, reconociendo que hay casos que aun con mucha capacidad y buena disposición la cosa puede ser difícil.  Al final del día es una cuestión de integración. Valora el talento más que el apellido.