¡Qué ensalada!

Por Maru Lozano Carbonell

Viene la navidad, el año nuevo, pero también nuevo gobierno. Consigo traen una ensalada de sensaciones que nos ponen raros. Esta ensalada trae como ingredientes: Enojo, miedo, tristeza, alegría y amor.

Estos sentimientos básicos, con los que nacemos, tienen la facultad de mandarnos el mensaje de que algo está sucediendo y se requiere analizar.

  • Enoja no poder echarle la culpa a alguien, ahora todo parece indicar que el “pueblo” tiene el poder y toca movernos. Era mucho más sencillo manifestarse y exigir, ahora todo pinta para que aprendamos a ser más cautos, estar más informados, pero nunca paralizados.
  • Miedo al leer que estaremos como Venezuela, que López Obrador está loco, pero también leemos y sentimos que es bueno porque que se acerca a todos. Los empresarios están tamañitos porque no se sabe a ciencia cierta hacia dónde se querrá llevar el nivel de vida de la gente y lo que esto conlleva.
  • Tristeza. El frío altera nuestro cuerpo y por supuesto, en estado de quietud y abrigo forzoso, se pone más atención a los recuerdos melancólicos, a lo que pudo ser, a lo que podría ser, a los enfermos, se pone mucho énfasis al pasado y al futuro, pero desde una perspectiva poco alentadora y empañada por el sollozo.  ¡Qué resfrío! Da tristeza pensar que se tuvo algo antes y ahora se tendrá de manera diferente saliendo de la zona de confort, es decir, sin asumir ningún riesgo.
  • Alegra el cambio, da gusto haber movido el templete. A muchos alegró ver a Peña Nieto forzado a escuchar frente a todo el mundo algo de historia de la que él formó parte como protagonista. Da esperanza, pero no de la pasiva, habremos de activarnos todos.
  • Amor por México. En esta frontera estamos poniendo a prueba nuestra parte amorosa con un gobierno panista que ha sido rebasado, pero que Tijuana tiene gente que la quiere decorar bonito, que a pesar de ser trampolín para muchos, existimos bastantes que estamos enraizados con nuestras familias y tratamos de edificar bases sólidas y comprometidas, justo como debe ser el amor.

Todos queremos estar tranquilos, así que entonces promovamos acciones positivas y a nuestro favor, informándonos, trabajando, denunciando, ayudando.  Desde nuestras trincheras fomentemos la paz con inteligencia y sensatez.

Todos queremos cambiar lo gris, así que enfoquémonos en gente dinámica y propositiva. Los que en un momento dado sienten que el populismo aflora, es que sí porque, según Inegi, el 60 por ciento de la población es de clase baja, mientras la media es de 34 por ciento y alta 6 por ciento. ¿Da pendiente que les pongan zapatos?

Esperemos que no nada más el nuevo gobierno patee el escritorio anterior y sí se hagan cumplir las promesas o ese porcentaje de gente que ya no se siente reprimida y sí muy identificada, podrá explotar.

A ver cómo se logra que la corrupción e inseguridad se conviertan en honestidad y paz. Considero que se empieza por uno mismo, luego en casa, en la familia, de ahí en la escuela y trabajos, en grupos y asociaciones. La parte de la pirámide de la sociedad que tiene la autoridad es solo el pico de arriba. Si abajo hay movimiento, arriba se sentirá. ¡Todos tenemos que participar!