Proyecto a 8 años

Por Dante Lazcano

No pasó ni una semana cuando el tiempo me volvió a dar la razón.

Apenas en la edición pasada pronosticaba que es cuestión de unos dos años para que el título de reyes de la Concacaf cambie de manos y llega un equipo al vapor de los Estados Unidos para validar lo que en este espacio comenté.

Que se hubiera perdido 3-0 es lo de menos, así es el fútbol, se puede ganar, se puede perder o se puede empatar, como alguna vez sabiamente lo dijo Manuel Lapuente en su etapa como entrenador de la selección nacional.

Lo que en mi particular punto de vista es preocupante y peligroso es que el equipo mexicano fue superado en todas las formas posibles, de planteamiento, de estrategia y lo peor es que hasta el tema físico.

Los tres goles que les hicieron fueron de verdadera potencia en el que los mexas fueron más allá de evidenciados y superados.

Que hayan corrido al entrenador es lo de menos pues al final en la Femefe ya ni estaba el presidente ni el director de selecciones nacionales, no hubo quién lo defendiera pues aquí no es de ganarle a los gringos, o por lo menos no perder ese duelo de orgullo, aquí es de pensar en un verdadero proyecto a 8 años, una apuesta en la que los dueños del balón realmente piensen en las bases, en desarrollar y formar pues no irán a Olímpicos o Sub 23.

El siguiente mundial es en México, bueno, unos jueguitos “wuangos” y aunque jugarán de local pues la vasta mayoría de los duelos serán en la Unión Americana, desde ahorita les apuesto que otra vez no pasarán de los octavos de final.

Y lo triste de todo es que los federativos, acostumbrados a que cuando llevan a la selección a suelo americano llenan estadios, seguirán conformándose con migajas cuando los gringos ya hicieron del soccer una industria multimillonaria… y lo que les falta pues en lo deportivo ya nos están ganando la partida.

Lo peor es que en medio de todo esto la hecatombe inició en el 2016 después de aquel 7-0 que endilgó Chile y creo que ya nadie se acuerda.

Se acabó

Otro que no entiende que se acabó es Saúl Álvarez, conocido como Canelo, pues si bien todo indicaba que para septiembre la posibilidad de que pelearía de nuevo en Las  Vegas estaba viva si es que se concretaba con pleito con Badou Jack, al final a éste ni los 30 millones de dólares que hubiera ganado fueron suficientes para tolerar los berrinches del jalisciense.

El pelirrojo pedía, para que la pelea fuera en peso Crucero, por arriba de las 175 libras, que el africano lo hiciera 20 libras por debajo de lo que marca la división y encima de esto una cláusula de rehidratación posterior a la ceremonia de peso muy limitada.

Obviamente rechazó la pelea cosa que hace dos años no le hubiera quedado de otra, pero al mexicano no le quedará de otra que ir con David Benavidez y arriesgarse a verlo noqueado por vez primera, y quizá única, de su carrera.

Mi dos centavos

Y en tono ardido, lo bueno es que en el béisbol les ganamos.