Propuesta de Valor del Empleado

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Desde la perspectiva de gestión de talento, un departamento de Capital Humano, podría resumirse su principal función en atraer y retener talento de calidad en el ambiente idóneo de trabajo. Estos tres elementos integran casi toda estrategia o acción del día a día del especialista en Recursos Humanos.

Un factor clave dentro de estos tres pilares es que las empresas empiecen a identificar su “Propuesta de Valor al Empleado” (EVP por sus siglas en inglés). Este concepto consiste principalmente en el salario, la compensación y los beneficios que un empleador ofrece a sus colaboradores a cambio de sus competencias, experiencia y productividad. Básicamente se refiere a lo que la empresa puede dar a sus empleados, y qué tanto espera de ellos.

De acuerdo a un estudio conducido por la firma Talent & Rewards de Willis Towers Watson, las empresas con un mejor EVP, tienen un 10% menos dificultades para atraer y retener a sus empleados. Un 27% menos en contrataciones erróneas y una rotación 17% menor.

Es curioso, pero aun cuando una empresa o centro de trabajo no esté consciente de este concepto, cuenta con un EVP. Ya que los elementos que lo conforman están presentes en toda empresa independiente de su tamaño, giro o forma de operar. Cada vez que se oferta un empleo se hace basado en la propuesta de valor al empleado y este puede segmentarse en tres partes: salario, compensación y beneficios.

El salario es una de las partes más importantes del EVP y es constantemente la carta fuerte con la que salen las empresas a competir en la “guerra por el talento”. Sin embargo, se requiere contar con una estructura salarial sólida, competitiva y con una filosofía bien definida. Se deben trazar los límites del presupuesto en cada puesto de tal forma que no se inflen los salarios solo por atraer talento, pero tampoco se subvalorarse al que está ya contratado, ya que se puede caer en el error de capacitar y desarrollar a los empleados, pero sin ser congruente con su salario.

La compensación es el ingreso que recibe un empleado por desempeñarse de manera sobresaliente. Esta regularmente es variable y va ligada al cumplimiento de objetivos. No siempre es en efectivo. Esta debe definirse en base a los motivantes del empleado o grupo de empleados en particular y puede tratarse de un bono, certificados o capacitación de alto nivel, y dependerá de la filosofía y capacidad de la empresa en sí.

El tercer elemento de EVP son los beneficios que pueden ser de tres maneras: una compensación adicional como automóvil, apoyo en gasolina, membresía en gimnasios, etc. Otro tipo de beneficio puede ser la misma filosofía de la empresa con sus valores y cultura, el cual es un elemento poco explotado por las empresas para motivación de sus empleados. Y una tercera forma de beneficio es la gente de la compañía, ya que ellos hacen el ambiente de trabajo. Existen empresas a las que les es complicado atraer y retener talento por contar con un ambiente trabajo tóxico.

Es importante que cada empresa identifique su propio EVP, ya que así sabrá a ciencia cierta con que herramientas compite en el mercado laboral, pero también en qué aspecto debe verse reforzada.

Compartir
Artículo anteriorBloqueo a los fondos
Artículo siguienteEl gallero