Primum Familiae Vini

Por Juan José Alonso Llera

“Un vaso de vino en el momento oportuno vale más que todas las riquezas de la tierra”.

Sin duda alguna hablar de vinos es todo un tema siempre, pero en diciembre resalta, ya que aumenta deliciosamente su consumo y devoción por los caldos. No pretendo hablar como experto, pero les comparto que me topé con una organización muy interesante en este tema.

Primum Familiae Vini abreviado como PFV, en latín: “Primeras familias del vino”, es una asociación de bodegas de propiedad familiar con una membresía limitada a doce familias.

La asociación fue fundada en 1993 por Miguel Torres y Robert Drouhin, después de que se les ocurriera la idea en 1990. El objetivo era organizar algunas de las mejores familias productoras de vino del mundo para facilitar el intercambio entre ellos. Los requisitos para ser miembro son la propiedad de una bodega que pertenece al escalón más alto de su región y goza de una alta reputación internacional. Los nuevos miembros solo son aceptados por decisión unánime.

En febrero de 2005, la familia Mondavi (Napa Valley, California) abandonó la asociación después de que Constellation Brands tomara el control de la empresa familiar. En junio de 2006, Famille Perrin se unió a la asociación.

En agosto de 2018, Hubert de Billy (Champagne Pol Roger) fue nombrado nuevo presidente de la asociación, en sustitución de Jean-Frederic Hugel. En octubre de 2018, el príncipe Robert de Luxemburgo, propietario de Château Haut-Brion, Domaine Clarence Dillon e hijo del príncipe Carlos de Luxemburgo, se unió al círculo de la PFV.  En julio de 2019, Marc Perrin (Famille Perrin) fue nombrado presidente de la asociación.

Uno de los miembros describe cítricamente a este club como un mueble rococó, “elegante y decorativo, pero parado en el tiempo”. Fue así hasta que Pablo Álvarez, el amo de Vega Sicilia, tomó cartas en el asunto. Otro miembro de PFV le define como alguien “que no habla mucho, pero tiene las ideas muy claras. Es tímido, pero agresivo en los negocios. No es un gran comunicador, no habla fuerte, pero es capaz de decir las cosas que los demás no decimos. Y no se corta con las grandes familias, ya sean los Rothschild, o los que sean. Habla claro”. Para otro socio, “Pablo ha sido la conciencia crítica de PFV”.

Hoy todos están empeñados en la ecología, el cambio climático y la recuperación de viñedos históricos. Pareciera que este grupo tiene la misión de perpetuar la naturaleza del negocio, llevándolo al siguiente nivel natural, profesionalizando la elaboración, rescatando varietales incluyendo la responsabilidad social y manteniendo la tradición de los grandes caldos. Además, me encantó esta propuesta: Surge el PFV Prize “Family is Sustainability” que beneficiará a aquellas compañías donde se demuestre el buen hacer en campos como la sostenibilidad, la innovación, la artesanía y la transmisión con éxito de las responsabilidades y compromisos propios de la dirección empresarial desde una generación a la siguiente. Quien se haga con el premio podrá intercambiar impresiones y conocimientos con los 12 miembros que componen esta asociación de productores de vino familiares, ya que también ellos han superado retos a lo largo de su trayectoria y han vivido traspasos entre generaciones. Sin duda muy buenas noticias para el vino. Feliz Navidad.