Primeros Auxilios Psicológicos

Por Maru Lozano Carbonell

Todos podemos atender en equipo la crisis de alguien. Recordemos que crisis es un estado temporal de desorganización que incapacita de momento. Tras un suceso traumático o una catástrofe natural, el bienestar psicológico suele ocupar un lugar central en la lucha contra la pérdida, el miedo y la incertidumbre. Aquí es donde entra en juego el concepto de Primeros Auxilios Psicológicos (PAP), un enfoque basado en pruebas para apoyar las necesidades emocionales inmediatas de las personas tras situaciones de crisis. 

Las raíces del PAP se remontan a principios de la década de 1980, cuando los profesionales de la salud mental empezaron a desarrollar estrategias para ayudar a los supervivientes a hacer frente al impacto de la guerra y los conflictos. La Cruz Roja Americana formalizó estos esfuerzos introduciendo la formación en PAP en 2007, que posteriormente amplió la Red Nacional de Estrés Traumático Infantil. Desde entonces, numerosas organizaciones han adoptado protocolos de PAP, entre ellas la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y varios gobiernos nacionales de todo el mundo.

En esencia, el objetivo de los primeros auxilios psicológicos es promover la seguridad, la calma, la autoeficacia, la conexión y la esperanza entre los afectados. Aunque no seamos expertos, como persona que podemos estar frente a alguien en crisis, hay seis elementos esenciales que podemos llevar a cabo:

  1. Contacto y compromiso: Establecer una buena relación mediante la escucha activa, la empatía y la comunicación respetuosa. ¿Necesitas algo? Atender sus necesidades básicas.
  2. Evaluación de la seguridad: Evaluar la seguridad física y emocional a la vez que se proporciona información sobre los recursos disponibles y las habilidades de afrontamiento.
  3. Estabilización: Ayudar a las personas a recuperar el control sobre sus emociones y comportamientos mediante técnicas de relajación, ejercicios de conexión a tierra y otros métodos tranquilizadores. Usando los cinco sentidos, que te diga cinco cosas que ve, cinco que escucha, etc.
  4. Recopilación de información: Recopilar detalles relevantes sobre el suceso, como qué ocurrió, quién estuvo implicado y cómo se sienten. Parafrasea lo que te dijo para que se sienta escuchado.
  5. Conexión con apoyos sociales: Fomenta las conexiones con familiares, amigos, líderes comunitarios y grupos religiosos que puedan ofrecer consuelo y orientación. No es tu paciente, vincúlalo con quien puede en realidad.
  6. Evaluación y derivación: Identificar los signos de reacciones traumáticas más graves y poner a la persona en contacto con los servicios profesionales adecuados si es necesario. Dale los números como el 075 que es la línea de intervención en crisis.

Aunque los primeros auxilios psicológicos no pretenden sustituir a la psicoterapia tradicional, constituyen una respuesta inicial crucial ante situaciones de estrés agudo. 

En la escuela donde laboro, acabamos de recibir este taller que facilitó la “Asociación Isabel, A.C. Ayuda para la Vida.” ayudaparalavida.com  a través de la Psic. Miriam González. Excelente en verdad. Podemos tener a alguien en crisis por lo que sea, puede ser un hijo, un familiar, un amigo, etc. Estas herramientas ¡son vitales! En este lugar te apoyan con terapias humanistas buenísimas a precios módicos.

Entonces, observar (que la escena sea segura) escuchar (qué necesita y qué le preocupa) y vincular con quien pueda apoyarle, (preguntar con qué y con quién cuenta). Este es el abc de los primeros auxilios psicológicos. ¡Información que cura!