Primero los pobres

Por Jorge Barreto

Ya estamos en abril y los sistemas de salud ya deberían estar mejor que Dinamarca, o bien lo mejor del mundo, según promesas, como siempre no cumplidas, del presidente en turno.
No sabemos por qué, entonces, para ser atendido en el IMSS hay que estar haciendo cola a la 6 de la mañana, esperando que abran a las 8 de la mañana.

Tienen un determinado número de fichas y si tienes suerte de lograr una para que te atiendan después de tres horas de espera más y si hay médico, te reciben únicamente para determinar la posible enfermedad y mandarte con un especialista.

Esta cita puede tardar de 1 a 2 meses, según esté disponible el especialista.

Si después de ver un médico familiar te mandan con el especialista y decide la necesidad de intervención quirúrgica se inicia otro plazo que puede ser de 1 a 3 meses de espera, según el estado del paciente.

Este es un proceso largo y tedioso, de ninguna manera ágil para un enfermo sin energía y débil para estos requerimientos, y necesitado de atención médica.

Si ya estuviéramos como en Dinamarca no habría las colas diarias en las oficinas del IMSS esperando ser atendidos.

Y este vía crucis es para los afiliados al IMSS con registro previo. Los que no están registrados ni siquiera sabemos el procedimiento para ser atendidos al haber desaparecido el seguro popular y luego el fallido Insabi, supuesta organización para substituir al seguro popular.

La mentira de tener un sistema médico mejor que Dinamarca, es más, el mejor del mundo a partir de marzo, es un auténtico crimen al mentir y dar esa esperanza a los millones de mexicanos necesitados de atención médica y medicinas, a sabiendas que nunca se cumpliría.

No hay peor situación que estar con un padecimiento grave y no saber dónde se puede recibir atención médica.

Cumplir con estas promesas es la verdadera preocupación por los más necesitados y no el rollo ya gastado de “primero los pobres”.