Prevén dólar no rebase los 20 pesos a fin de año

Siete de cada 10 dólares en México entran por esta frontera, señaló Carlos Leos Martínez, líder de casacambistas. Fotografía: Manuel Villegas

Por Manuel Villegas

Tijuana.- Carlos Leos Martínez, dirigente de la Asociación de Propietarios de Centros Cambiarios de Tijuana, refirió que para fines de este 2018 se prevé que el tipo de cambio no rebase los 20 pesos por dólar, dados los escenarios actuales en materia económica, social y política, factores nacionales e incluso internacionales, que inciden directamente en el valor de compra y venta del “billete verde”.

“Se ha mantenido el peso estable, estamos en 18.40 o 18.35 (pesos por dólar) en todo el Estado, de un mes para acá se ha incrementado en 60 centavos; en Navidad y fin de año sube la demanda 50 por ciento y hasta 60 por ciento, y de mantenerse la paridad que tenemos hasta ahorita, la previsión para fin de año es que llegue a 19 y hasta 19 pesos con 20 centavos”, refirió.

En entrevista, el líder de los casacambistas dijo que en esta zona del Norte de México y específicamente en Tijuana, a diferencia de otros municipios desde Baja California hasta Tamaulipas, “de todo el universo de los dólares que entran al país, siete de cada diez lo hacen por esta frontera”.

Esta “abundancia del billete verde”, como lo calificó Leos Martínez, permite que exista cierta estabilidad o “una fluctuación más suave” en caso de que ocurra algún movimiento brusco en la paridad cambiaria, lo que sí afectaría de forma más notoria al resto de los estados.

Como ejemplo, dijo, por ese uso casi generalizado, si ocurre un brusco vaivén cambiario en estos momentos, en Tijuana el precio de la moneda estadounidense se puede mantener entre los 18 pesos o máximo hasta 19 por dólar, mientras que en otros estados podría llegar hasta los 22 pesos por cada uno.

“El 97% de las operaciones comerciales se hacen con dólares y pesos, sin ninguna distinción de uno o de otro, lo que ya es parte de la cultura tijuanense y la manera de vivir y nos permite apreciar el uso de la moneda extranjera en las actividades diarias”, dijo, tras referir que después de Tijuana, el Aeropuerto de la Ciudad de México “es el lugar más competitivo del país” para la compra y venta.

“No es el uso, sino la abundancia de personas que lo manejan, esto nos permite tener la mejor paridad a nivel nacional, tanto en la venta como en la compra; entre las ciudades fronterizas de México y Estados Unidos, es un factor importante para esta paridad que Tijuana está cerca de San Diego, California”, expresó.

“Formamos una mega región con la séptima economía del mundo, esto permite que 11 millones de connacionales crucen a lo largo del año la frontera para traer dólares y mandarlo a sus familias a lo largo y ancho del país, lo que pone a Tijuana en el primer lugar nacional en recepción de remesas y en envíos al interior del país, incluyendo a Sudamérica, a África y a otros sitios del mundo”, agregó Leos Martínez.

El billete verde y la frontera

El dirigente de los casacambistas recordó que, por diversos factores relacionados con la geografía física y política, en la década de los setenta e inicios de los ochenta, el billete verde era la única moneda utilizada, y que a partir de la segunda mitad de la década de los ochenta surgieron las primeras casas de cambio.

Actualmente, afirmó Leos Martínez, hay 275 centros cambiarios que cubren todas las zonas de la ciudad, lo que es posible porque se requiere una mínima inversión para constituir un negocio cambiario al menudeo, donde el límite diario por cliente es de 10 mil dólares.

Agregó el dirigente que durante mucho tiempo, antes de los procesos de devaluación que empezaron en los ochenta y noventa, mucha gente se acostumbró a conservar sus dólares como un refugio porque por mucho o poco que ganaran, bastaba convertir sus pesos, cruzar a Estados Unidos y “sentir que el poder adquisitivo aumentaba a una proporción del 30 por ciento en capacidad de compra”.

Pasaron los años, dijo, y tras las devaluaciones y los ataques terroristas a Estados Unidos en septiembre 2001 terminó esa costumbre de la vida binacional,  en la cual los residentes fronterizos, sobre todo las aproximadamente 25 mil familias que van y vienen entre México y Estados Unidos a trabajar o estudiar, quienes se han visto afectados al aumentar los tiempos de cruce a la vez que se reduce la adquisición de bienes y servicios al aumentar la paridad.

“La inmensa mayoría de quienes vivimos en Tijuana vivimos con un chip integrado, sabemos que si sube el dólar nuestro nivel adquisitivo baja, y estamos muy atentos a la paridad del peso dólar”, comentó, además de referir que está demostrado que el aumento del dólar sólo es privilegio para un sector muy diminuto.