Premiar a la excelencia

Por Claudia Luna Palencia

Por tradición llevan 120 años laureando a lo mejor de las ciencias, de la investigación, de la literatura y de las actividades en defensa de los valores universales. En su más reciente edición, los Nobel 2021 han premiado el lado más humano de las ciencias en especial por su contribución a la predicción del cambio climático.

Hace unos días, la Real Academia de las Ciencias de Suecia, cuya existencia data del año 1739 anunció a los ganadores del Nobel en Física, Química y en Ciencias Económicas.

A su vez, dentro de un centenar de candidatos, el prestigioso Instituto Karolinska ubicado en Solna, Suecia, eligió a los  investigadores ganadores del Nobel de Medicina. Se trata de la institución universitaria médica más avanzada del mundo.

Luego están los dos galardones más deseados en el terreno de las letras y el otro es el de la paz que corresponden a la Academia Sueca y al Comité Noruego del Nobel.

De las seis importantes distinciones internacionales concedidas por la Fundación Nobel (nombrada así en honor de su fundador Alfred Nobel) en las ramas de la medicina, física, química, ciencias económicas, literatura y el de la paz, todos se entregan en un magno evento el 10 de diciembre, fecha del fallecimiento de su mentor; sin embargo, los cinco primeros tienen una gala en el Ayuntamiento de Estocolmo mientras que el Nobel de la Paz tiene lugar en el Ayuntamiento de Oslo.

En medio de la pandemia, las condecoraciones han dejado de tener tanta pompa y circunstancia, con las restricciones vigentes en distintos países en la medida que la vacunación antiCovid va avanzando.

Si el año pasado se optó por una ceremonia digital con los galardones entregados en los respectivos países de los reconocidos, este año tampoco habrá baile de honor y se optará por un formato híbrido pero cada uno de los premios nuevamente será recibido por los premiados en sus respectivos países.

El coronavirus sigue, al menos alterando los usos y costumbres, de distintos eventos en muchos países y si bien algunos europeos van recuperando poco a poco cierta normalidad, tanto en Suecia como en Noruega, prefieren ser precavidos.

En los Nobel de 2021 ha brillado por su ausencia el reconocimiento al universo o bien a los científicos descubridores de la vacuna contra el SARS-CoV-2 quizá para no entrar- momentáneamente- en la polémica de que los rusos fueron los primeros en registrar su patente con Sputnik V.

A colación

Hoy hablaré del Nobel de Medicina distinción con la que se abrió boca en una semana de anuncios trepidantes: el lunes 4 de octubre el bioquímico estadounidense David Julius y el biológico, neurocientífico y filósofo iraní Ardem Patapoutian, recibieron la enhorabuena por sus investigaciones relacionadas con identificar un sensor en las terminaciones de la piel que responde al calor y a otros estímulos como el dolor y la presión.

Julius, de 65 años de edad, anteriormente había sido reconocido con el premio Fronteras del Conocimiento; él está graduado en Ciencias de la Vida en el Instituto Tecnológico de Massachusetts e hizo un doctorado en la Universidad de California en Berkeley.

Ha realizado formación e investigación en cáncer y es docente del Departamento de Fisiología de la Universidad de California, en San Francisco; por su parte, Patapoutian –de 54 años de edad– también recibió el Fronteras del Conocimiento y si bien emigró del Líbano con la guerra (se formó en la American University de Beirut) continuó sus estudios en Ciencias en la Universidad de California y luego se doctoró en biología en el Instituto Tecnológico de California.

La Real Academia de Ciencias de Suecia los premió con el Nobel por sus descubrimientos: “La temperatura, el dolor y la presión forman parte de nuestro sentido del tacto, quizá el menos comprendido de los cinco sentidos humanos. Julius y Patapoutian han desvelado las bases moleculares y neuronales para las sensaciones térmicas y mecánicas”.

La aplicación de estas novedades en la ciencia médica permitirá, a juicio del jurado, aportar nuevos medicamentos, placebos y tratamientos para reducir y controlar la sensación de dolor en sus diversas magnitudes y arroja luz acerca de cómo tratar la artritis o bien otros procesos inflamatorios.

Los estudios de ambos son trascendentales para “entender procesos fisiológicos cruciales” en el funcionamiento del organismo de hecho está ampliándose el ámbito de estudio de la mecanobiología. La ciencia es apasionante.

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