¿Por qué los pobres votan por el PRI y el PAN?

Por Jaime Bonilla Valdez

Los últimos dos presidentes de la república han recurrido a la odiosa práctica de comprar el voto ciudadano para ganar las elecciones. Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto fueron denunciados en su momento por ganado las elecciones de manera fraudulenta.

En la última elección, Peña Nieto utilizó 5 mil millones de dólares de dudosa procedencia para regalar tarjetas de Soriana y Monex a cinco millones de ciudadanos a cambio de su voto. El candidato del PRI saqueó las finanzas de varios estados gobernados por políticos corruptos de su partido que andan libres gracias al compromiso que hicieron con él.

Duele saber que el llamado voto duro del PRI y el PAN tiene su reducto más sólido en los sectores más vulnerables de la población.

Uno entendería que los grupos de poder económico patrocinen las campañas de los candidatos afines a sus intereses.

Pero que los pobres voten por sus verdugos ¿por qué?

Es evidente que los gobiernos emanados del PRI y del PAN utilizan recursos públicos para mantener una cuota de votos en cada elección. Para ello se valen de los programas de desarrollo social, tradicionalmente operados con fines electoreros.

Detrás del voto duro de los grandes partidos existe una maquinaria electoral bien aceitada, operada de manera perversa desde el centro mismo del poder. Esto explica la paradoja del por qué los pobres votan por candidatos del Partido Acción Nacional y del Partido Revolucionario Institucional.

Entiendo que las personas con mayores rezagos busquen la manera de adquirir alguna forma de seguridad, incluso si esto les ocasiona un conflicto “moral”, pero no justifico de ninguna manera que el gobierno convierta en rehenes del aparato electoral a millones de pobres.

Es muy lamentable que los mexicanos se vean en la penosa necesidad de vender su voto para poder alimentar a su familia.

Pero más vergonzoso y condenable aún es el aprovechamiento miserable de esa necesidad por parte de los gobernantes y el desvío que estos hacen de los recursos públicos para ganar elecciones.

Quienes abusan de la necesidad de pobre de esa manera tan cruel son criminales que deberían estar en la cárcel.

Y recordemos que los que empiezan comprando la presidencia terminan vendiendo el país.