¿Por qué les importa la Educación a los empresarios?

Por Manuel Alejandro Flores

¿Qué tienen que ver los empresarios y el sistema educativo? ¿Por qué les interesa a los empresarios que la calidad del sistema educativo desde su nivel básico hasta superior sea de lo mejor? ¿Qué pueden aportar los empresarios para que la calidad educativa aumente?

La Secretaría de Educación Estatal convocó hace algunos meses a la construcción de un plan rumbo al 2030 para buscar blindar los esfuerzos educativos, que hasta el momento dejan mucho que desear. Los datos que tenemos nos dicen que el sistema educativo estatal invierte hasta un 50 por ciento de su presupuesto estatal y los resultados en BC no parecen ser consecuentes con el tamaño de la inversión.

En las mesas de análisis de dicha convocatoria estuvimos sentados empresarios, docentes, directivos, supervisores, sindicatos y funcionarios públicos en materia educativa. Me llamó la atención los comentarios de los docentes que representaban a la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación): primero no están de acuerdo con el uso del término “calidad” para medir la educación, consideran que es un término de uso empresarial para medir procesos, rentabilidad y productos-servicios.

También se muestran profundamente ideologizados respecto a que los modelos de evaluación que se les aplican a ellos como docentes y a los alumnos no van acorde a la realidad mexicana y por tanto los dejan en una posición desfavorable respecto a otros países y/o regiones. Uno de ellos de manera explícita me cuestiono con la pregunta que titula el presente artículo: y a ustedes en Coparmex, ¿por qué les interesa meterse en educación?

Los argumentos de estos docentes se fortalecieron desde la campaña del actual presidente de México, la promesa de cancelar la Reforma Educativa impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto, generó en el magisterio, especialmente el agrupado en la coordinadora, pero también en otros sindicatos y esferas magisteriales, la feliz idea de evadir las evaluaciones docentes, desaparecer el Instituto Nacional de Evaluación Educativa y dar un salto cuántico al pasado en el que la misma Secretaría y sus Sindicatos podían ser jueces y parte en cuanto el logro de sus objetivo e indicadores no podía ser desaprovechada.

Lo que puedo aportar de manera breve en cuanto al interés de la parte empresarial de inmiscuirse en educación sería lo siguiente:

Los empresarios aportamos cantidades de impuestos importantes para el sostenimiento del andamiaje social, la posibilidad de dar cobertura escolar esta ligada a este presupuesto que nos implica a todos.

  1. Todas las empresas productivas y exitosas están ligadas a la formación y nivel académico de la gente que las conforma, esa gente pasa por las manos de docentes, directivos y toda la estructura del sistema educativo, de alguna manera todos somos “producto” de la educación que recibimos o que no recibimos.
  2. A los empresarios nos interesa la gente honorable en quien poder depositar nuestra confianza, aunque la primera responsabilidad en cuanto a formación en valores recae en los padres de familia, también la escuela es fuente de formación humana que construye o destruye personas de bien, buenos ciudadanos.
  3. La mayoría de los empresarios pagan la educación de sus hijos dos veces: la que en derecho les corresponde al ser ciudadanos que pagan impuestos en el sector público y la que ellos eligen en base a sus posibilidades económicas de sostenimiento privado. Normalmente elegimos escuelas “privadas” para nuestros hijos atendiendo a los diferenciadores formativos que nos ofrecen.

Podría llegar hasta el 20 en cuanto al interés empresarial en materia educativa. Lo que es sustancialmente importante es que una sociedad educada es una sociedad próspera. Solo con educación de calidad basada en indicadores y evaluaciones autónomas se logrará la verdadera transformación de México y no una transformación de cuarta.