Por la espiral: Generación Z, individualismo digital

Sociólogos, historiadores, terapeutas, mercadólogos y economistas analizan la llamada “Generación Z”, toda una etapa aún en proceso de definición que hipotéticamente abarca a los nacidos entre 1996 y 2006.

Para ellos, -Generación Z-, el mundo sin toda esta revolución digital y tecnológica es impensable. No pueden concebir cómo sus padres o abuelos pudieron llevar una vida sin un teléfono móvil, iPod, tablet; o lograron divertirse sin tener al alcance una Xbox, Playstation, Nintendo, etc.

Ellos han nacido en oropeles de chips, casi “genéticamente” saben cómo utilizar cada uno de los aparatos, sin siquiera leer las instrucciones, no dejan de sorprender a sus padres y abuelos cuando demuestran sus habilidades con la nueva tecnología.

Pero también son una generación de egoístas, el individualismo es un sello que está preocupando a sociólogos y terapeutas porque cada día se aíslan más en cuanto a sus relaciones interpersonales.

Ya los padres han olvidado regalar patines, patinetas, bicicletas, avalanchas, porque todo resume en gadgets. El problema deriva después: no hay forma de desenganchar a los pequeños que harán todo –pataletas de por medio-, para vivir su niñez absolutamente imbuidos en sus diversos aparatos.

Es lamentable porque han perdido la capacidad de disfrute, lo mismo se les ve en la montaña que en la playa, hasta en el cine o un restaurante abstraídos con sus juegos y en la medida que van creciendo, su horizonte personal paradójicamente amplia a comunicarse mediante sus redes sociales.

 

A colación

No es sólo la niñez de estos niños la que está alterada sino también la de la juventud. La Generación Z ahora liga en WhatsApp, Tuenti, Facebook o Twitter.

A su vez, están cada vez más inmersos en estudiar lo menos posible y no quieren ser abogados, contadores, maestros o economistas como sus padres, ellos quieren fabricar videojuegos, ser youtubers, crear aplicaciones o ser DJs.

El fracaso escolar no les preocupa, al menos no en la misma intensidad, que a sus padres que crecieron sabiendo que a mayor formación mayor probabilidades de éxito en el ámbito laboral.

El problema es que los jóvenes Z han crecido con las mayores comodidades porque sus padres se lo han dado todo, muchos son hijos únicos, acostumbrados a recibir todo tipo de mimos y obtener, a la mayor exigencia, todo cuanto demandan.

Sin lugar a dudas esta Generación Z gastará más de lo que ahorrará, su mundo será absolutamente digital y la finalidad también será facilitarle la vida. Hasta los vehículos con control de voz están siendo probados; así como la lectura del iris, el sonido de la voz o la huella digital para todo tipo de operaciones bancarias y financieras.