POR LA ESPIRAL: Eternos pensionados

Por: Claudia  Luna Palencia

Cuando una persona tiene veintitantos o treintaytantos años y está haciendo méritos en su desempeño laboral casi nunca repara en mirarse hacia el futuro, en cómo será su vejez o cómo le gustaría que ésta fuera. La vida  pasa tan rápido  que la tercera edad pilla cuando no se tiene nada en las manos.

En la época temprana de los mejores años laborales y productivos de la persona es cuando ésta debe sembrar por lo que recogerá mañana como jubilado y pensionado. Tarde o temprano pasaremos por los 60 o 70 años de edad y quizá no haya al lado ningún familiar, patrimonio, ahorro o pensión que sirva de alivio.

El mundo de los mayores será cada vez más amplio y longevo sucederá en el siglo XXI con un incremento notable en la esperanza de vida con la consecuente presión que ello significa en muchos terrenos: laborales y de las políticas públicas.

El mercado laboral de por sí competido y abaratado tendrá que atender a los nuevos entrantes jóvenes y los adultos mayores que no pueden irse a su casa porque sin paga no hay comida o porque la pensión concedida e s una bicoca para mantenerse y ayudar  a la familia.

En México, lo observamos de forma apremiante, con cientos de personas de la tercera edad laborando en centros comerciales como “cerillos”, guardando la compra del súper mercado en bolsas de plástico a cambio de recibir una propinilla voluntaria de parte del consumidor.

Claro porque dichas personas no tienen contrato, ni sueldo base, simplemente empresas de Autoservicio y Departamentales les conceden el permiso de trabajar allí ganándose los centavitos de la voluntad.

Pienso en ese difícil mundo de los mayores sin dinero para curarse, algunos todavía plenos pero con el talento desperdiciado, muchos malviviendo, malcomiendo, con escasas actividades disponibles y accesos difíciles tanto peatonales como para personas con discapacidades.

Hace poco una señora de la tercera edad acudió a recoger a su nieta al colegio con la desgracia de dar un mal paso en una de tantas miles de banquetas mal pavimentadas lo que ocasionó que cayera de frente sobre el piso y se rompiera la cara.

Otra señora de 70 años cercana a la familia tomó un pesero en la puerta de su casa y cuando se paró para anunciar la parada, el pesero hizo una maniobra para rebasar, el frenón en seco envió a la señora a estrellarse con la puerta de salida. El resultado ha sido una fisura en los huesos que no puede terminar de sanar por la edad de la persona.

 

A COLACIÓN

Pobres pensionados y jubilados que además tienen que pagar impuestos en sus alicaídas pensiones.

Pobre futuro nos espera como viejos o digámoslo con mayor demagogia  “adultos jóvenes” o “jóvenes de la tercera edad”.

Como la pirámide poblacional su distribución está cambiando, así como el incremento demográfico, la disponibilidad del mercado laboral y la gente es más longeva y el gobierno no tiene dinero (más bien interés y visión) en aplicar políticas públicas de atención a la tercera edad, entonces el panorama cambia  drásticamente.

En México, hay varios esquemas de jubilación, con 60 años de edad bajo la Ley del IMSS de 1973 un trabajador puede obtener la cesantía con 500 semanas cotizadas siempre y cuando también no haya perdido una serie de derechos debido a interrupciones laborales.

El otro canal es retirarse a la edad de 65 años con la Ley del IMSS de 1997 que obliga al trabajador a tener 1 mil 250 semanas cotizadas y no haber perdido una serie de derechos.

Hay algunos proyectos que pretenden elevar la edad de jubilación hasta los 70 años, hacer que la persona trabaje más para garantizarse contar con algo de solvencia económica para el último tramo de su vida.

Otros países están elevando la edad de jubilación, el modelo europeo no es todavía homogéneo empero diversos países con caída en su tasa de natalidad e incremento en la longevidad de sus habitantes hacen números al futuro inmediato.

Me parece que todavía no hay nada definitivo en el caso de México porque apuesto que en las próximos años veremos sendas reformas en el mismo sentido, el de incrementar la edad de la jubilación.

Hay que ser realistas, la ciencia y la tecnología, han hecho posible alargar la calidad de vida en los seres humanos, por ende la estructura de edad del retiro y los planes de jubilación también serán modificados.

Yo conozco a personas que con 55 años de edad ya lo están jubilando justo cuando se sienten en plenitud de sus facultades cognitivas y profesionales, para muchos pensar en el retiro es como llevarles a la tumba.

No cabe duda habrá que rediseñar tarde o temprano el modelo productivo actual y prepararnos para ser adultos de la tercera edad en plenitud.