POR LA ESPIRAL: Alcohol: consumo nocivo

Por Claudia  Luna Palencia

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año el alcohol provoca el 6% de las muertes en el planeta y la tendencia apunta hacia un incremento tanto en el número de bebedores como de decesos provocados por las consecuencias de tan mal hábito para la salud.

Recientemente el organismo internacional difundió el texto titulado “Informe Mundial de Situación sobre Alcohol y Salud” en el que analiza el consumo de alcohol en  194 países miembros de la OMS, así como su impacto en la salud pública y las respuestas de política para contrarrestar los males que provoca el alcohol.

Para entender la magnitud del problema: en 2012 sucedieron 3.3 millones de defunciones en el mundo debido  al uso y abuso de  una amplia gama de  bebidas alcohólicas.

Empero, también están otros daños colaterales derivados del consumo,  no únicamente el incremento de la tendencia en el alcoholismo como lacra social y económica que lacera y rompe violentamente al núcleo familiar.

Además figuran una larga lista de enfermedades desencadenadas por su consumo, la OMS señala más de 200 enfermedades entre éstas, algunas terribles como la cirrosis hepática, pancreatitis, cáncer de boca y faringe; y cuando la mujer embarazada  es bebedora –aunque sea social- puede provocar el síndrome alcohólico fetal.

Desafortunadamente no existe ningún tipo de barrera social, económica, cultural, ni edad, género o ideología inmunes al consumo de alcohol ni siquiera  preparación académica suficiente para  evitar que las personas caigan en una situación de dependencia.

Al respecto la OMS indica que “cada habitante del mundo de 15 años o más de edad consume un promedio de 6.2 litros de alcohol puro cada año. Menos de la mitad de la población ( 38.3%) consume alcohol, lo cual significa que las personas que beben consumen un promedio de 17 litros de alcohol puro cada año.”

El porcentaje de fallecimientos entre la población masculina por causas relacionadas con el alcohol es más elevado que el correspondiente a las mujeres (un 7.6% de defunciones en el caso de los hombres y un 4% en el caso de las mujeres), aunque se ha demostrado que las mujeres pueden ser más vulnerables.

Además, los autores del informe señalan que el aumento constante del consumo de alcohol entre las mujeres es un fenómeno que suscita preocupación.

En este sentido, Shekhar Saxena, director del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, asevera que “en todo el mundo, cerca del 16% de las personas que beben alcohol ingieren ocasionalmente grandes cantidades de alcohol, lo que a menudo se describe como un atracón de alcohol”.

Ahora bien es cierto que los hombres siguen siendo más bebedores que las mujeres, no obstante, cada año incrementa el número de bebedoras sociales y en solitario.

En cuanto al otro grupo de mayor vulnerabilidad, los jóvenes, el texto destaca un aumento en el riesgo entre los adolescentes. En porcentaje a nivel mundial, el 16.8% de los bebedores de riesgo son varones frente al 6.2% de ellas.

Europa es el continente de mayor foco de atención con un 40% en los varones adolescentes respecto de un 22% de las adolescentes mujeres.

“Europa es la región con mayor porcentaje de bebedores y dentro de ella, España se acerca mucho a la media con 11.2 litros de alcohol puro al año –10.9 es la cantidad europea-, que sube a 16.4 litros cuando se reparte solo entre bebedores; el 68.3% de los mayores de 15 años beben; un 19.6% de ellos son bebedores de riesgo y hay un 0.7% de personas con dependencia alcohólica”.

La segunda región donde la gente bebe demasiado es  América y aquí cabe resaltar lo siguiente: “El 70.7% de los mayores de 15 años y el 52.8% de las mujeres de esa edad bebe, muy por encima de la media mundial –de 47.7% y el 28.8% respectivamente”.

Entre los “atracones de alcohol” y los “botellones de fin de semana” la preocupación de las autoridades es elevada sobre todo porque se trata de un tema de impacto en la salud pública y es de atención primaria hasta que con el tiempo el adolescente pasará a convertirse en adulto alcohólico y así en potencial enfermo crónico.

Recientemente, con la crisis económica en la Unión Europea (UE) se han descubierto “nuevos métodos” entre algunos grupos de adolescentes y jóvenes para emborracharse lo más rápidamente posible y así gastar lo menos posible.

El quid  de la cuestión tiene que ver con la calidad del alcohol, muchas veces adulterada o mezclada con sustancias energizantes o con cafeína.

A la fecha el alcohol, como droga socialmente aceptada, le ha ganado la carrera a otro tipo de productos nocivos para la salud como el tabaco. Francamente, no se ha visto ninguna campaña absolutamente decidida a frenar el consumo de alcohol y concienciar a los más jóvenes.