Por dentro y por fuera: Tarde de Verano

Es muy asombroso observar las encapulladas larvas convertirse en mariposas en una alegre tarde de verano, su transformación es un sí espontáneo al hecho de que todo cambio es posible en esta vida.

Las orugas arrastrándose entre las plantas se preparan escondidas toda su vida para alcanzar la madurez y transformar sus patas en delicadas alas y su mandíbula en una larga lengua en forma de espiral, que les permitan por algunos días volar y alcanzar las alturas de las flores más bellas.

Quien no sabe apreciar una alegre tarde de verano, por más sabio, guapo, sano, rico, poderoso, o santo que sea, carece de lo más importante. El verano es la estación del año, donde no tienes que ser quien todo mundo piensa que eres, es la oportunidad de lanzarte en una piscina, es el espacio adecuado para recostarnos bajo la sombra de un árbol y apreciar el paso de las flotantes nubes en el cielo, es escuchar el agua de alguna fuente murmurar, y ahí sentados en la banca de un jardín preguntarnos: ¿cuántas flores puede polinizar una abeja en su vida sin darse cuenta?

Me encantan las tardes de verano en Tijuana, porque aparte de ser de mucho calor, son de mucho color, pareciera que el tiempo se detiene. ¿Alguna vez se han detenido en el malecón de Playas a presenciar las majestuosas puestas del astro rey?

El verano nos hace sentirnos agradecidos con la vida y nos hace sentir que la carga es ligera, como si todo mundo se tornase quien realmente es por algunos días. Nos regimos por las estaciones, todo en esta vida es un ciclo. Un ciclo maravilloso, si entendiésemos ese ciclo trabajaríamos de la mano con el planeta para ayudarle a sobrellevar el peso de hacernos sonreír en los veranos. Lamentablemente, el planeta está enfermo, padece una plaga que destruye y contamina todo los ciclos que dan vida. A veces, nos falta a nosotros mantener el espíritu del verano durante todo el año, pero para ello se requiere primero un cambio que brote desde adentro.

Si tú eres de los que han disfrutado una tarde de verano, como las que a mí me han colmado de dicha en este mes, te pido que busques la manera de transformar tus pensamientos, como una especie de metamorfosis intelectual, y trabajes desde tu hogar, con tus vecinos y ante tus hijos, por restaurar algo del daño que estamos ocasionando, empieza por recoger la basura de la acera del frente de tu casa, no laves tu auto con manguera, estaciónalo y trata de caminar o comprar una bicicleta para ir al trabajo, adopta un área verde, siembra árboles frutales en tu patio, ten un huerto en la cocina, pon una cubeta cuando te bañes y reutiliza el agua, y por último, sal a disfrutar de tu entorno y por un segundo maravíllate de una exuberante tarde de verano. Nunca te olvides de lo que el planeta tiene que pasar para regalarte una tarde de verano.